Fuentes de la policía federal, citadas por «Jornal do Brasil», confirmaron ayer la orden de prisión, pero la familia Sarney fue alertada y Murad desde entonces permanece recluido en el Palacio de los Leones, la sede de la gobernación estadual. Según testigos citados en la última jornada por la prensa brasileña, Murad no se ha movido de la gobernación y muestra «señales de depresión y abatimiento». Murad, un ex hippie de los años '70 -como lo describe el «Jornal do Brasil»-, casado con la actual gobernadora de Maranhao y candidata presidencial, está acusado de desviar fondos públicos.
El estallido del escándalo se produjo 1 de marzo con el allanamiento de la policía federal a las oficinas de Murad y de la goberna-dora. Agentes citados por medios de prensa revelaron que no sólo se encontraron documentos que supuestamente vinculan a la gobernadora del empobrecido estado norteño de Maranhao con una empresa que desvió recur-sos de Sudam, sino que también se detectaron grandes cantidades de dinero supuestamente proveniente de donaciones de empresas para su campaña. La televisión mostró imágenes de la policía saliendo de la oficina de Murad con cajas de dinero que no había sido declarado.
Ese operativo desató una crisis política que terminó con la renuncia de cuatro ministros del Partido del Frente Liberal (PFL), fundado por el ex mandatario
El escándalo político causó también una estrepitosa caída en las encuestas electorales de cara a las elecciones de octubre próximo. Después de meses de auge en las encuestas electorales, que la situaron en el primer lugar de las preferencias, el escándalo de corrupción agrietó la popularidad de Sarney y llevó a observadores políticos a considerar la posibilidad de que abandone la carrera presidencial.
«El escenario para Roseana es el peor posible», comentó