Brasil: duros cruces antes del primer debate en TV
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Sin embargo, la campaña Alckmin Presidente, por un Brasil Decente, continuará en el debate.
Alckmin anunció que denunciará a "la patota del PT que llevó ineficiencia y corrupción a la administración pública".
El presidente Lula, en tanto, en un acto realizado en Salvador, Bahía, lanzó ataques contra su adversario como no lo había hecho antes de la primera vuelta.
Y recordó que Alckmin pertenece al PSDB, el partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1994-2002), quien encarnó un proceso para privatizar de la telefonía, electricidad, siderurgia y minería.
"La locura de ellos (de la oposición) es vender el patrimonio de los brasileños. Ahora no nos engañan.
Van a querer vender Petrobras, el Banco do Brasil y la Caixa Económica Federal", dijo el presidente en un acto en Bahía.
También, apuntó contra el PSDB y volvió a levantar los fantasmas sobre presuntos casos de corrupción en el proceso privatizador de Cardoso.
"Dónde está el dinero de los bancos estaduales privatizados, el dinero de Vale do Rio Doce (siderurgia).
Mi adversario quiere también reducir el gasto público pero lo hará promoviendo despidos en las administraciones", afirmó el presidente.
En una elección que quedó polarizado entre el nordeste pobre -donde ganó Lula- y los ricos estados del sur -donde ganó Alckmin-, el mandatario afirmó que la población pobre será afectada en caso de que el opositor llegue a la presidencia.
"Para mi adversario, los nordestinos sirven como sirviente o albañil. Alckmin no sabe que los nordestinos también quieren ser ingenieros. Y yo sé eso muy bien", enfatizó el mandatario, nacido en el estado de Pernambuco pero crecido en el cordón industrial de San Pablo.
El supuesto plan privatizador de Alckmin fue negado tajantemente por Sergio Guerra, su jefe de campaña. "El PT quiere confundir al electorado. Es una actitud impropia y antidemocrática.
Esas acusaciones sobre privatizaciones y terminar con los planes sociales son obras de una campaña política precaria, para tapar la corrupción en el partido de gobierno", dijo Sergio Guerra.
El PT perdió el viernes a su segundo presidente en menos de 15 meses a raíz de escándalos de corrupción.
Ricardo Berzoini pidió licencia y la conducción del mayor partido de izquierdas de América Latina quedó a cargo de Marco Aurelio García.
Asesor en asuntos internacionales de la presidencia, García también había reemplazado a Berzoini en la conducción de la campaña de Lula.
La salida de Berzoini fue tomada durante una reunión del comité ejecutivo del PT, que expulsó ayer a cinco afiliados involucrados en un escándalo de espionaje político contra la oposición.
Los petistas expulsados son acusados de haber tratado de comprar por 800.000 dólares un dossier con denuncias de corrupción contra el gobernador electo de San Pablo, José Serra, y otros dirigentes del PSDB.
Analistas coinciden en que la divulgación del escándalo, poco antes de las elecciones presidenciales, tuvo un impacto negativo sobre la campaña de Lula, que venció en el primer turno, pero no pudo evitar el balotaje.
Los afiliados al PT expulsados son Oswaldo Bargas, Jorge Lorenzetti, Valdebran Padilha, Hamilton Lacerda e Expedito Veloso. Lorenzetti, amigo personal del presidente de Lula da Silva, y Lacerda, ex portavoz del Aloizio Mercadante, derrotado candidato petista a la gobernación de San Pablo, renunciaron al partido antes de la reunión, pero fueron expulsados de todos modos.
Bargas había sido secretario ejecutivo del ministerio de Trabajo durante la gestión de Berzoini, y admitió haber ofrecido a la prensa el dossier del escándalo contra Serra.



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