La Justicia de Río de Janeiro avanzó en la causa contra Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años acusada por presuntos gestos racistas en un bar de Ipanema, y solicitó su prisión preventiva. La joven permanece detenida en Brasil desde el 15 de enero, con pasaporte retenido y tobillera electrónica.
Brasil: piden prisión preventiva para la abogada argentina acusada de racismo
La Justicia de Río de Janeiro agravó la situación de Agostina Páez, acusada de injuria racial tras un incidente en un bar de Ipanema y detenida con tobillera electrónica.
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Agostina Páez permanece retenida en Río de Janeiro desde el 15 de enero, con tobillera electrónica y pasaporte retenido.
El caso de Páez se agravó en las últimas horas luego de que se solicitara su prisión preventiva en el marco de una causa por “injuria racial”, un delito que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión y no contempla la excarcelación bajo fianza. Hasta ahora, la Justicia brasileña solo le había prohibido salir del país.
En un escrito presentado por los fiscales, se destacó la “conciencia” de una de las mujeres que acompañaban a la santiagueña durante el episodio, quien habría intentado evitar que Páez continuara realizando los gestos considerados racistas, según consignó el sitio local UOL.
Desde el entorno de la acusada sostienen que los gestos no estuvieron dirigidos a los trabajadores del bar, sino que se trataron de bromas entre amigas, mientras que, desde la vereda de enfrente, un empleado del local habría realizado gestos obscenos hacia ellas.
La defensa y el cuestionamiento a la medida
El abogado defensor de Páez, Sebastián Robles, cuestionó con dureza el pedido de prisión preventiva y aseguró que se trata de una situación inédita. “No hay antecedentes de una condena así a un extranjero”, afirmó.
Además, remarcó que la medida solicitada carece de proporcionalidad. “Es una medida totalmente desproporcionada y arbitraria, ya que no cuenta con un plazo razonable”, insistió Robles en diálogo con radio Perfil. Y agregó: "Es una locura lo que se está pidiendo porque hasta el momento no hay una acusación formal por parte del Ministerio Público brasileño, que, pese al tiempo transcurrido, no tenemos respuesta acerca de lo que va a ocurrir con mi cliente".
Desde el inicio del proceso, la abogada argentina permanece en Río de Janeiro con una tobillera electrónica, tras la retención de su pasaporte y la orden judicial de no abandonar el país.
La investigación y los videos incorporados a la causa
La Policía Civil dio por cerrada la investigación el pasado 23 de enero al considerar que el video aportado inicialmente era suficiente para fallar a favor de los trabajadores del bar. Uno de los empleados denunció a Páez y aseguró que continuó realizando ofensas racistas incluso después de abandonar el local.
Sin embargo, una semana atrás apareció un nuevo video de una cámara de seguridad del bar que muestra claramente cómo uno de los mozos le realizó “gestos obscenos” a la joven. En las imágenes se observa al empleado gritándole en plena calle y tocándose los genitales mientras la señala. Ese material fue incorporado al expediente.
Este video refuerza la versión de Páez, quien desde el comienzo sostuvo que ella y sus amigas fueron provocadas por empleados del establecimiento. Pese a ello, el Ministerio Público de Río de Janeiro afirmó que los hechos “extrapolaron cualquier contexto de discusión o malentendido, golpeando directamente a la víctima con delitos de manera peyorativa y discriminatoria”.
Cómo se originó el conflicto en el bar de Ipanema
El episodio ocurrió el 14 de enero en un bar ubicado sobre la calle Vinícius de Moraes, cuando empleados del local informaron a las turistas argentinas un supuesto error en la cuenta. Según Páez, todas las consumiciones habían sido pagadas, pero el personal aseguró que figuraban cargos impagos asociados a las pulseras que llevaban.
Aunque las jóvenes accedieron a pagar para retirarse, denunciaron que el trato del personal empeoró: aseguraron que se rieron de ellas, las siguieron por las escaleras y realizaron gestos obscenos. Tras retirarse del lugar, cámaras de seguridad registraron a Páez realizando gestos asociados a los monos, imágenes que dieron origen a la imputación por injuria racial.
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