San Pablo (O Estado de S. Paulo, Reuters, ASN) - El gobierno brasileño ya comenzó a negociar con el Fondo Monetario Internacional un nuevo modo de calcular el superávit fiscal primario del país para poder incrementar el gasto público en obras de infraestructura y dar así nuevo impulso a la economía.
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Según reveló el diario «Folha de Sao Paulo», la idea es ampliar a otros sectores (por ejemplo, el de construcción de viviendas) el permiso vigente en el actual acuerdo para retirar del cálculo de superávit fiscal 2.900 millones de reales (1.000 millones de dólares) destinados a obras de saneamiento.
Igual que en 2003, Brasil aceptó fijar este año en 4,25% de su PBI el superávit primario, una dura política de austeridad que, según los críticos del gobierno, explica en buena medida la retracción de 0,2% registrada el año pasado por la mayor economía de Sudamérica, la primera en once años.
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Sugestivamente, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, anunció ayer medidas para impulsar el alicaído, pero crucial sector de la construcción civil, el mismo que está involucrado en el nuevo diálogo con el FMI y que el año pasado registró una fuerte contracción de 8,6%.
Palocci dijo en una conferencia de prensa en Brasilia que el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva liberará recursos para financiar el sector por hasta 1.600 millones de reales (553 millones de dólares). Este anuncio, y otros similares que puedan darse, resultan fundamentales para el gobierno en términos políticos, ya que los candidatos de la alianza oficial deberán rendir un exigente test en los comicios municipales de octubre, donde el gobernante Partido de los Trabajadores pondrá en juego su control de la ciudad de San Pablo, la mayor del país.
La mejoría del sector de la construcción es clave para la recuperación económica de Brasil y la creación de los empleos que el presidente Lula ha prometido.
Además de la construcción, Lula pretende que el Fondo acepte que otras inversiones rentables, como las que realizan empresas estatales, sean retiradas también del cálculo de superávit primario.
El propio director gerente del Fondo, el alemán Horst Köhler, admitió el domingo en Brasil que «es necesario que los países de América latina gasten más en infraestructura. Es preocupante que esas inversiones hayan declinado en la última década en muchos países de la región».
«Vamos a discutir eso en el FMI y con los inversores de América latina para que, en el curso de este año, podamos tener un concepto claro sobre cómo pueden aumentar las inversiones en infraestructura en un contexto de disciplina fiscal», añadió.
En lo que observadores describieron como un nuevo discurso, Köhler hizo propia así una aspiración de larga data del gobierno brasileño, que ha sido objeto de fuertes críticas debido a la desaceleración de la economía, en particular desde la divulgación del dato de que el PBI se contrajo en 2003.
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