Bolivia enfrenta una grave crisis tras la renuncia del presidente Carlos Mesa en medio de extendidas protestas de indígenas y sindicalistas que exigen la nacionalización de los hidrocarburos.
Petrobras ha invertido 1.500 millones de dólares en ese país y, actualmente, es la mayor compañía y el mayor inversor en ese país. Controla 43% de las reservas de gas y aporta 20% del Producto Bruto Interno boliviano. Entre sus principales explotaciones figuran la de los campos de San Alberto y de San Antonio, que bombean diariamente a Brasil 24 millones de metros cúbicos de gas por un extenso ducto. Según dijeron ayer fuentes de la compañía, fue un «error estratégico» depender tanto del gas boliviano.
Según Ceveró,
La empresa brasileña tampoco logra almacenar el condensado retirado de la producción de gas natural en la región de Santa Cruz de la Sierra debido a que la población ocupó la terminal, agregó.
El condensado es un producto líquido extraído junto con el gas y que no puede ser eliminado. «Si continúa la ocupación de la terminal, la producción tendrá que ser reducida para evitar la acumulación de condensado», explicó.
El presidente da Petrobras, José Eduardo Dutra, quien asistió al lanzamiento de una plataforma petrolera marítima en la región de Rio de Janeiro, dijo que la compañía evalúa las alternativas ante un posible desabastecimiento de gas en Brasil.
«No hay una conclusión, pero no hay ningún riesgo de desabastecimiento este fin de semana», expresó sobre versiones en la industria sobre esa eventualidad.
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