Brasileña fue clave en caída de Spitzer

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Por medio del sexo, la brasileña Andrea Schwartz construyó una fortuna de u$s 1,5 millón. En nombre de la lujuria y la tentación por el dinero, vio derrumbarse su imperio como un castillo de naipes y debe ver su nombre impreso en las páginas de los principales diarios del mundo. Acusada por el diario «The New York Post» de ayudar a delatar al ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, será deportada de los Estados Unidos a Brasil.

Andrea Schwartz trabajaba para la agencia Emperors Club Vip, en la que también prestaba sus servicios la prostituta Ashley Dupré, conocida como Kriesten, con quien Spitzer tuvo relaciones.

La brasileña, sin embargo, había dejado la agencia para abrir un prostíbulo propio, en el que dirigía a otras prostitutas en su lujoso departamento cerca del Central Park.

Schwartz cobraba a los clientes entre 700 y 1.500 dólares por estar una hora con sus prostitutas que reclutaba principalmente en Brasil y a las que les retenía la mitad de la tarifa.

Cuando ella misma era preferida por un cliente, el precio subía a 2.000 dólares, según el diario «O Globo».

  • Informante

    La brasileña fue detenida en 2006 por un policía que fingió ser un potencial cliente y la mujer se declaró entonces culpable de las acusaciones por prostitución y dirección de prostitutas. La Justicia redujo su pena a cambio de que se convirtiese en informante del FBI sobre clientes de los servicios de prostitución para los que ella había trabajado.

    Schwartz recibió la sentencia de deportación el 4 de febrero, pero su partida fue postergada debido a las investigaciones por el caso Spitzer. Algunas versiones indicaban que estaba a punto de comprar un piso entero en el recientemente remodelado Plaza Hotel.

    «The New York Post» publicó el viernes que la brasileña fue la «informante confidencial» citada por los agentes federales responsables de la investigación.

    La brasileña dio pistas que llevaron a los investigadores hasta el político demócrata.

    La familia de Schwartz prefiere que ella misma explique la situación. Elza Coutinho, madre de Andrea, señaló: «Ella nunca habló conmigo sobre lo que hacía en Estados Unidos. Ella no decía nada. Estoy esperando que llegue para poder hablar».

    La brasileña era esperada el sábado en Brasil, pero continúa presa en Estados Unidos, según informó ayer la televisión local. En una llamada telefónica a sus familiares manifestó que sigue detenida en ese país, señaló el canal TV Globo.
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