24 de julio 2013 - 21:15

Bulgaria, al borde de una crisis política

El gobierno tiene sólo dos meses.
El gobierno tiene sólo dos meses.
Las fuertes protestas ante el Parlamento de Bulgaria, que sacudieron al país calificado como el más pobre y corrupto de la Unión Europea (UE), obligaron a cancelar las sesiones legislativas.

La decisión se tomó después de que la policía reprimió, con un saldo de 18 heridos, a los miles de personas que bloquearon el recinto legislativo, reteniendo en su interior a tres ministros y decenas de diputados, para protestar contra el gobierno tecnócrata y la clase política en general.

Después de que las fuerzas antimotines disolvieran las manifestaciones, el presidente del país, Rosen Plevneliev, instó a los disconformes a permanecer "pacíficos y civilizados".

Esta protesta fue la primera en ser reprimida con violencia tras 40 jornadas consecutivas de manifestaciones y concentraciones ciudadanas contra el primer ministro, el tecnócrata Plamen Oresharski, en el poder desde mayo con el apoyo de los socialistas.

Diez semanas después de los comicios parlamentarios que desalojaron del poder a un gobierno de derecha, liderado por el karateca y guardespaldas Boiko Borisov, miles de personas están pidiendo en las calles nuevas elecciones.

Los dos mayores sindicatos búlgaros y el principal partido de la oposición, el derechista GERB, insistieron también en la necesidad de celebrar elecciones anticipadas.

Pero el líder del oficialismo, el socialista Sergei Stanishev, desestimó la demanda declarando que "ciertas fuerzas políticas intentan conseguir el derrumbe del gobierno a cualquier precio y que se celebren elecciones anticipadas".

Para los neoliberales que controlan la UE, Bulgaria es casi un ejemplo en materia económica. Con una deuda externa del 16% del PBI y un déficit inferior al 2%, las cuentas del país se ciñen férreamente la disciplina fiscal que promueve Bruselas y el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, no por nada el 28% de la población -unos dos millones de los 7,3 millones de habitantes- ha emigrado. La misma UE reconoce, además de que Bulgaria es el país del bloque con mayor grado de corrupción, que prácticamente la mitad de los búlgaros (49%) está en situación de pobreza.

La política de austeridad llevada adelante primero por la derecha y luego por el actual gobierno socialista, congeló de hecho los salarios y las pensiones, mientras los precios, en particular los de los servicios del Estado como la electricidad, suben constantemente.

En la actualidad, un salario promedio es de 350 euros y la jubilación básica es de 75 euros, en tanto que una factura de luz y calefacción para una familia tipo asciende a 150 euros.

No obstante, los manifestantes no sólo piden un cambio en el rumbo económico sino también la instauración de un modelo político que permita a los ciudadanos tener un mayor control sobre sus legisladores y combatir la galopante corrupción.

El primer ministro Oresharski no tomó posición sobre los disturbios, pero siempre declaró que una dimisión sería "un paso irresponsable", según recordó la agencia DPA.

El anterior gobierno, encabezado por Borisov, dimitió debido a una ola de protestas en febrero exactamente por los mismos motivos.

Paradójicamente, su partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), igual ganó las elecciones parlamentarias del 12 de mayo, pero no pudo formar gobierno. El actual gabinete está formado por los socialistas y el partido de la minoría turca.

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