El presidente George W. Bush dijo ayer que «se le acabó el juego a Saddam» y que «Estados Unidos dará la bienvenida y respaldará una nueva resolución que deje claro que el Consejo de Seguridad mantiene sus anteriores demandas». Un día después de la intervención de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad, los jefes de los inspectores de la ONU en Irak instaron a Bagdad a que «cambie drásticamente de actitud», mientras aumentaba la presión contra Alemania y Francia, los países europeos más reticentes a una intervención armada. Mientras, el Departamento de Estado alertó del riesgo de acciones terroristas con armas químicas y biológicas.
El presidente George W. Bush habló un día después de que Colin Powell presentara las pruebas contra Irak y aseguró que "EE.UU. dará la bienvenida a una nueva resolución", aunque recalcó que a Saddam "el juego se le ha terminado".
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«Estados Unidos daría la bien-venida y respaldaría una nueva resolución que deje claro que el Consejo de Seguridad mantiene sus anteriores demandas», declaró Bush.
Con el secretario de Estado a su lado, un adusto presidente dijo que la resolución de desarme de Irak emitida por el Consejo de Seguridad está siendo desafiada y que el consejo debe mostrar si «sus palabras tienen algún significado». Horas antes, los jefes de los inspectores de la ONU en Irak instaron a Bagdad a que «cambie drásticamente de actitud», mien-tras en Bruselas
Por su parte, Powell afirmó en Washington que «la ONU y la comunidad internacional no deben pasar por alto sus responsabilidades» frente a la negativa de Irak de entregar su arsenal. «Tener el doble o el triple de inspectores, como ha sugerido mi homólogo francés (
Con el fin de conseguir un mayor apoyo internacional, Washington continuará sus consultas diplomáticas, dijo el portavoz de la Casa Blanca,
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