Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo ayer que las fuerzas militares de su país deben permanecer en Irak para evitar una «victoria» de Al-Qaeda, cuya célula en la nación mesopotámica recibió el encargo de preparar atentados en EE.UU., según reveló.
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En un momento en que los estadounidenses son escépticos sobre las operaciones en Irak, según las encuestas, Bush minimizó el conflicto entre chiitas y sunitas en ese país y enfatizó la presencia de la red terrorista.
En un discurso en la ceremonia de graduación de los cadetes de la Academia del Servicio de Guardacostas de EE.UU. en New London (Connecticut), Bush dijo que la lucha contra Al-Qaeda en Irak es «esencial» para la seguridad de su país.
El presidente reiteró que Osama bin Laden, el líder de la organización, pretende hacer de Irak un «nuevo santuario terrorista» para preparar sus atentados. Los argumentos buscan calmar el descontento popular con la guerra y con su política antiterrorista.
Bush explicó que en enero de 2005 Bin Laden le encargó a Abu Musab al-Zarqawi, el líder de Al-Qaeda en Irak, la formación de una célula para llevar a cabo atentados en el extranjero, principalmente en EE.UU. Según el presidente, Al-Zarqawi se manifestó complacido con la tarea y afirmó que tenía algunas propuestas. Bush usó esas aparentes revelaciones como prueba de que EE.UU. debe combatir a sus enemigos en Irak para no tener que luchar contra ellos en su propio territorio.
Sin embargo, la divulgación de esa información provocó críticas de quienes creen que la Casa Blanca desclasifica datos de inteligencia de forma selectiva para apoyar sus argumentos, como hizo en los meses anteriores a la invasión de Irak para crear la sensación de que no había dudas de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.
En ese sentido, Rand Beers, un experto en terrorismoligado a los demócratas, señaló que, según los servicios de inteligencia, las tramas más recientes para atentar en EE.UU. proceden no de Irak, sino de Pakistán.
Por su parte, Harry Reid, el líder de los demócratas en el Senado, concordó con Bush en que Irak es importante para Al-Qaeda, pero sacó una conclusión diferente. «Irak realmente se convirtió en un lugar de entrenamiento y propaganda para una nueva generación de terroristas. Exactamente por eso es tan importante cambiar el rumbo y pasar de la estrategia fallida del presidente en Irak a una nueva estrategia que combata a los terroristas de forma más efectiva», dijo. Sin embargo, los demócratas fracasaron en su intento de forzar a Bush a plegarse a sus deseos. Los líderes de ese partido retiraron su exigencia de que cualquier proyecto de ley para asignar fondos para las operaciones militares incluya una fecha para la retirada de las tropas. En su lugar, el paquete legislativo negociado con la Casa Blanca contempla una reducción de la ayuda al gobierno de Irak si éste no cumple ciertas condiciones.
El escepticismo en torno de la guerra de Irak en Estados Unidos es palpable en la población a través de las encuestas, en la oposición demócrata y ahora también en los medios de comunicación más importantes. El diario «The New York Times» rompió ayer un tabú sobre el conflicto bélico al publicar en su portada la fotografía de un soldado herido en el campo de batalla, una imagen prácticamente inédita en los periódicos de EE.UU.
La publicación coincidió con una nueva jornada negra para el ejército estadounidense en Irak. El Pentágono anunció la muerte el martes de nueve de sus soldados en distintos ataques. A ellos se sumó la aparición del cadáver de otro soldado norteamericano que había sido secuestrado junto a dos de sus compañeros el 12 de mayo, según la policía iraquí.
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