El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo hoy que Irán es la mayor amenaza para su país y reafirmó su política de ataques preventivos, aunque dijo que la diplomacia debe prevalecer a la hora de lidiar con la crisis por el programa nuclear iraní.
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A 16.000 kilómetros de distancia, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, de visita oficial en Australia, sumó su voz a las advertencias de Bush y dijo que Irán es el "banquero central del terrorismo" y un régimen donde una elite religiosa no electa reprime los deseos de libertad del pueblo.
En su informe sobra la nueva estrategia de seguridad nacional de la Casa Blanca, difundido hoy en Washington, el presidente estadounidense incluyó reproches a China y Rusia y calificó a Siria de tiranía que alberga a "terroristas" y promueve y financia "actividades terroristas".
"No hay reto mayor para nostros que Irán", dijo Bush en el documento, de 49 páginas, que es elaborado por los presidentes a pedido del Congreso. El mandatario defendió la política de atacar preventivamente a países que constituyen una amenaza para Estados Unidos -como hizo ya en 2001 al invadir Irak- pero dijo que en el caso iraní la diplomacia debe primar sobre la confrontación armada.
"Si es necesario, sin embargo, y bajo principios de autodefensa de larga data, no descartamos el uso de la fuerza antes de que los ataques ocurran, incluso si existe incertidumbre sobre el momento y el lugar del ataque enemigo", escribió Bush.
"Cuando las consecuencias de un ataque con armas de destrucción son potencialmente devastadoras, no podemos quedarnos ociosos mientras se materializan graves peligros. El lugar del ataque preventivo en nuestra Estrategia de Seguridad Nacional sigue siendo el mismo", agregó el mandatario.
Estados Unidos y la Unión Europea (UE) sospechan que Irán quiere desarrollar armas nucleares, y este mes consiguieron que el caso iraní fuera derivado al Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene previsto discutir medidas para lidiar con Teherán, entre las que se incluyen probables sanciones.
La Casa Blanca difundió su informe estratégico en coincidencia con un discurso pronunciado por el asesor de seguiridad nacional de Bush, Stephen Hadley, en el Instituto de Paz de Estados Unidos. El informe, el segundo que Bush elabora desde que llegó al poder en 2001, resume su estrategia para proteger a Estados Unidos y mejorar sus relaciones con otros países.
Al presentar al Congreso su primer informe, un año después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bush intentaba persuadir a sus aliados a sumarse a una invasión militar de Irak para derrocar al entonces presidente de ese país, Saddam Hussein. Desde entonces, el régimen talibán afgano y el gobierno Saddam Hussein fueron reemplazados por gobiernos electos, pero la situación de seguridad en ambos países es más que precaria, con Irak al borde una guerra civil.
"Cuando el gobierno iraquí, apoyado por la coalición, venza a los terroristas, el terrorismo sufrirá un golpe crítico", escribió Bush en su informe. El mandatario estadounidense incluyó advertencias a Rusia y China y un duro ataque a Siria.
"El refuerzo de nuestra relación con Rusia dependerá de las políticas, extrenas e internas, que adopte", escribió Bush, quien dijo notar un decreciente compromiso del gobierno ruso con las libertades e instituciones democráticas.
El presidente estadounidense urgió a China a continuar la senda de las reformas y la apertura. "Los líderes chinos deben darse cuenta, sin embargo, que no pueden estar en la senda de la paz mientras mantienen las viejas formas de pensar y actuar que exacerban las preocupaciones en la región y en el mundo", señaló Bush.
El mandatario dijo que las "viejas formas" incluyen el refuerzo militar de un modo no transparente, la expansión del comercio buscando controlar los mercados pero sin abrirlos y el apoyo a naciones ricas en recursos energéticos sin importar su mal comportamiento interno e internacional.
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