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"El mandatario habló con el presidente Morales de Bolivia", explicó el vocero rumbo a Nashville (sureste), donde Bush tenía que ofrecer un discurso. "El presidente lo llamó para felicitarlo por su elección y su toma de posesión" el pasado 18 de diciembre y 12 de enero respectivamente, agregó.
"Ambos líderes reiteraron su interés en una relación y un diálogo constructivos entre Estados Unidos y Bolivia", dijo McClellan, quien había dicho en varias oportunidades que las relaciones entre Washington y La Paz iban a depender del comportamiento de las nuevas autoridades.
En la conversación telefónica, Morales "describió su agenda para un cambio social y económico en Bolivia", precisó.
Bush aprovechó la oportunidad para felicitar "al pueblo boliviano por su compromiso con la democracia" y expresó el "compromiso de su país con ayudar a los bolivianos a realizar sus aspiraciones de tener una vida mejor", explicó el portavoz.
Desde la victoria de Morales en las elecciones bolivianas, Estados Unidos evitó cuidadosamente criticar las relaciones que el nuevo presidente mantiene con el mandatario cubano, Fidel Castro, y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, sus dos mayores adversarios en el continente.
Por el contrario, Bush decidió enviar a su jefe de la diplomacia para América Latina, Tom Shannon, a la inauguración de Morales para reunirse con él.
Estados Unidos desea conocer cuál será la política antidroga del nuevo gobierno. El año pasado, Washington otorgó 90 millones de dólares a La Paz con ese fin.
En paralelo a la llamada de Bush, el delegado antinarcóticos de la embajada de Estados Unidos en Bolivia, William Francisco, ofreció una declaración bastante inhabitual de parte de un país que apoyó en los últimos años las campañas de erradicación de los cultivos de coca en los países andinos.
"La lucha para nosotros no es contra la coca, sino contra la cocaína", declaró.
El gobierno del indígena izquierdista Evo Morales, líder de los cultivadores de coca del Chapare (centro del país), anunció el fin de semana último una política de "cocaína cero" sin reprimir a los cocaleros.
Morales llamó a los propios cultivadores a mantener el compromiso -suscrito en 2004 con el ex presidente Carlos Mesa- de mantener un 'cato' (1.600 metros cuadrados) de coca por cada una de las 36.000 familias del Chapare. Según fuentes extraoficiales en el Chapare -antiguo centro de tráfico de drogas- existen unas 10.000 hectáreas de coca ilegal.
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