1 de septiembre 2006 - 00:00

Bush: "Irán deberá ahora enfrentar consecuencias"

George Bush alertó ayer en un discurso ante militares en el estado de Utah sobre el peligro que supone el extremismo islamista. Su gobierno se endurece ante los desafíos de Irán a la comunidad internacional.
George Bush alertó ayer en un discurso ante militares en el estado de Utah sobre el peligro que supone el extremismo islamista. Su gobierno se endurece ante los desafíos de Irán a la comunidad internacional.
Washington y Teherán (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Horas después de finalizado el plazo para que Irán responda al paquete de incentivos ofrecido por la comunidad internacional a cambio del fin del enriquecimiento de uranio, George W. Bush advirtió ayer a la República Islámica que deberá enfrentarse a graves «consecuencias» por desafiar al mundo.

En un discurso en Salt Lake City (Utah), el presidente estadounidense aseguró que el régimen iraní está empeñado en apoyar al grupo terrorista Hizbollah en el Líbano y a los rebeldes en Irak, y está decidido a obtener bombas atómicas.

«El mundo se enfrenta ahora a una grave amenaza por parte del régimen radical de Irán», dijo ante un grupo de ex soldados. «Conocemos el gran sufrimiento que ha creado el apoyo de Irán al terrorismo y podemos imaginar cuánto peor sería si se permitiera a Irán adquirir armas nucleares», añadió Bush.

  • Plazo vencido

  • Ayer se cumplió la fecha límite dada por los miembros con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU (EE.UU., Rusia, China, Francia y Gran Bretaña) más Alemania a Teherán para que deje de enriquecer uranio, so pena de enfrentarse a sanciones. Al tiempo, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) afirmaba en un informe que Teherán continúa con sus actividades nucleares sospechosas de perseguir fines bélicos, según indico Mohamed El Baradei.

    Según los inspectores de la AIEA, «Irán no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio ni tampoco ha actuado de acuerdo con el Protocolo Adicionaldel Tratado de No Proliferación de armas nucleares» (TNP), que permite las inspecciones sin aviso de cualquier instalación nuclear.

    Sin embargo, admitió que no tiene pruebas «concretas» para confirmar que el programa tiene fines bélicos. Esta parte del documento llevó a las autoridades iraníes a indicar que el informe «no es negativo». En su momento Irán amenazó con abandonar el TNP si se le imponían sanciones, situación que le premitiría encarar sus planes atómicos sin ningún control internacional. La posibilidad de las sanciones quedó, de hecho, abierta tras el informe de la AIEA.

    «Hasta ahora Irán no respondió más que con desafíos y retrasos» a las exigencias del mundo, dijo Bush. «Es hora de que tome una decisión», agregó. El mandatario dejó claro que su país quiere que se le impongan castigos.

    «Debe haber consecuencias para Irán por su desafío y no podemos permitirle que elabore armas nucleares», recalcó. El presidente no entró en detalles sobre cuáles deberían ser esas «consecuencias» y en ningún momento mencionó acciones militares. En cambio, señaló que su país seguirá buscando una solución diplomática al conflicto.

    El gobierno de Washington ha dejado claro que le gustaría que se tomaran acciones inmediatas contra Teherán, pero deberá vencer las reticencias de Rusia y China, países con veto en el Consejo de Seguridad.

    EE.UU. dispone de pocas vías de presión sobre la República Islámica, porque desde la revolución de 1979 carece de relaciones diplomáticas con ese país y desde 1995 ni siquiera le compra petróleo a Irán, el cuarto productor de crudo del mundo.

    No así Rusia, China y la propia Francia, que han firmado importantes contratos energéticos con Irán. Esos países son los que más tienen que perder con la imposición de sanciones, que entrañan el riesgo de que Teherán cierre el grifo del petróleo como represalia.

  • Diálogo

    Tras vencer el plazo, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, indicó que «deploro la respuesta insatisfactoria de Irán a las proposiciones ambiciosas de negociación que le han sido hechas por el Grupo de los Seis. Sin embargo, sigo convencido de que la vía del diálogo debe ser siempre la preferida».

    A pesar de la premura de Washington por aumentar la presión sobre Irán, el gobierno norteamericano reconoció que las conversaciones entre las potencias llevarán cierto tiempo.

    Por lo pronto, no habrá contactosen el seno del Consejo de Seguridad hasta después de la reunión del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, con el negociador jefe iraní, Alí Lariyani, que tendrá lugar a mediados de la semana que viene, según dijo ayer el embajador de EE.UU. ante la ONU, John Bolton, quien días antes había comunicado que su país estaba evaluando la posibilidad de imponer sanciones unilaterales a Irán.

    Las reacciones se produjeron poco después de que el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad ratificara sus planes de enriquecimiento de uranio. «Ellos (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) deben saber que la nación iraní no cederá a las presiones y no aceptará ninguna violación de sus derechos», dijo el mandatario ultraislamista en la ciudad de Oroumieh, en la provincia de Azerbaiján Occidental.
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