Bush: "Irán deberá ahora enfrentar consecuencias"
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George Bush alertó ayer en un discurso ante militares en el estado de Utah sobre el peligro que supone el extremismo islamista. Su gobierno se endurece ante los desafíos de Irán a la comunidad internacional.
Sin embargo, admitió que no tiene pruebas «concretas» para confirmar que el programa tiene fines bélicos. Esta parte del documento llevó a las autoridades iraníes a indicar que el informe «no es negativo». En su momento Irán amenazó con abandonar el TNP si se le imponían sanciones, situación que le premitiría encarar sus planes atómicos sin ningún control internacional. La posibilidad de las sanciones quedó, de hecho, abierta tras el informe de la AIEA.
«Hasta ahora Irán no respondió más que con desafíos y retrasos» a las exigencias del mundo, dijo Bush. «Es hora de que tome una decisión», agregó. El mandatario dejó claro que su país quiere que se le impongan castigos.
«Debe haber consecuencias para Irán por su desafío y no podemos permitirle que elabore armas nucleares», recalcó. El presidente no entró en detalles sobre cuáles deberían ser esas «consecuencias» y en ningún momento mencionó acciones militares. En cambio, señaló que su país seguirá buscando una solución diplomática al conflicto.
El gobierno de Washington ha dejado claro que le gustaría que se tomaran acciones inmediatas contra Teherán, pero deberá vencer las reticencias de Rusia y China, países con veto en el Consejo de Seguridad.
EE.UU. dispone de pocas vías de presión sobre la República Islámica, porque desde la revolución de 1979 carece de relaciones diplomáticas con ese país y desde 1995 ni siquiera le compra petróleo a Irán, el cuarto productor de crudo del mundo.
No así Rusia, China y la propia Francia, que han firmado importantes contratos energéticos con Irán. Esos países son los que más tienen que perder con la imposición de sanciones, que entrañan el riesgo de que Teherán cierre el grifo del petróleo como represalia.
Tras vencer el plazo, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, indicó que «deploro la respuesta insatisfactoria de Irán a las proposiciones ambiciosas de negociación que le han sido hechas por el Grupo de los Seis. Sin embargo, sigo convencido de que la vía del diálogo debe ser siempre la preferida».
A pesar de la premura de Washington por aumentar la presión sobre Irán, el gobierno norteamericano reconoció que las conversaciones entre las potencias llevarán cierto tiempo.
Por lo pronto, no habrá contactosen el seno del Consejo de Seguridad hasta después de la reunión del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, con el negociador jefe iraní, Alí Lariyani, que tendrá lugar a mediados de la semana que viene, según dijo ayer el embajador de EE.UU. ante la ONU, John Bolton, quien días antes había comunicado que su país estaba evaluando la posibilidad de imponer sanciones unilaterales a Irán.
Las reacciones se produjeron poco después de que el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad ratificara sus planes de enriquecimiento de uranio. «Ellos (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) deben saber que la nación iraní no cederá a las presiones y no aceptará ninguna violación de sus derechos», dijo el mandatario ultraislamista en la ciudad de Oroumieh, en la provincia de Azerbaiján Occidental.




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