Bush hablará hoy en las Naciones Unidas en un discurso considerado clave para ganar el apoyo internacional necesario para llevar adelante la nueva guerra contra Irak (ver página 16).
«En el futuro, como hoy, los estadounidenses seguiremos viviendo en libertad, sin miedos y sin estar jamás a merced de una potencia o de un complot extranjero», dijo Bush, con la emblemática Estatua de la Libertad y una bandera estadounidense de fondo.
«Estados Unidos ha entrado en una gran batalla que pone a prueba nuestra fortaleza e incluso más nuestra determinación», señaló.
«Esta nación ha derrotado a tiranos, liberado campamentos de la muerte y levantado la llama de la libertad en cada tierra cautiva. No tenemos intenciones de ignorar o conciliarnos con esta última pandilla de fanáticos que siembra la muerte en su camino al poder», dijo.
En otro tramo de su discurso, afirmó que Estados Unidos «no descansará hasta hacer justicia» y hasta ser «una nación segura».
«En las ruinas de dos torres, bajo una bandera en el Pentágono, en los funerales de los muertos, hemos hecho una sagrada promesa a nosotros mismos y al mundo: no descansaremos hasta que la justicia se haya hecho y nuestra nación esté segura», señaló con tono firme.
Bush recorrió ayer los lugares en los que hace un año 19 terroristas de la red Al-Qaeda, dirigida por el saudita Osama bin Laden, perpetraron la peor oleada de atentados de la historia. Así, estuvo en el Pentágono de Washington, en Pennsylvania y en Nueva York rindiendo homenaje a las 3.025 víctimas de los ataques.
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