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Según el periódico, la CIA recibió órdenes de estudiar la utilización de todos los medios necesarios para alcanzar ese objetivo, así como la posibilidad de reforzar la ayuda a la oposición iraquí dentro y fuera de Irak.
La CIA debía asimismo aumentar sus esfuerzos para recoger informaciones sobre los miembros del gobierno de Bagdad, los comandantes del ejército iraquí, y los dirigentes de los servicios de seguridad, según el diario.
Millones de dólares fueron destinados a este programa secreto, señala The Washington Post, según el cual los efectivos de la CIA y de las unidades especiales eventualmente en el terreno recibirían la autorización de matar al presidente Saddam Hussein si se encontraran en caso de legítima defensa.
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