7 de mayo 2004 - 00:00

Bush pidió perdón por los maltratos en Irak

La evidencia de torturas masivas en Irak es abrumadora. Mientras «The Washington Post» tuvo acceso a más de mil fotos de prisioneros iraquíes sometidos a vejámenes, George W. Bush se vio forzado a pedir perdón a los árabes por las «humillaciones». El presidente retó en público al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, pero le aseguró su continuidad en el cargo. Encuestas ya indican que el caso está amenazando las chances de reelección de Bush. En Gran Bretaña, un efectivo confesó ante el Ministerio de Defensa la práctica de torturas autorizadas por los superiores. Bin Laden aprovecha el caos y ofrece oro a islamistas por la cabeza del jefe de la ONU, Kofi Annan; y Paul Brenner, gobernador civil de Irak.

La soldado Lynndie England trata a un iraquí como a un perro en la cárcel de Abu Ghraib; es la segunda foto que se conoce en la que aparece como protagonista, sometiendo a torturas a prisioneros.
La soldado Lynndie England trata a un iraquí como a un perro en la cárcel de Abu Ghraib; es la segunda foto que se conoce en la que aparece como protagonista, sometiendo a torturas a prisioneros.
Washington (AFP) --Finalmente, y ante los reclamos en ese sentido en su país y en el extranjero, el presidente George W. Bush pidió disculpas por los abusos cometidos contra los prisioneros iraquíes, durante una conferencia de prensa conjunta con el rey Abdallah II de Jordania. En tanto, el mandatario republicano respaldó públicamente a Donald Rumsfeld, aunque versiones indican que en la Casa Blanca existe un severo disgusto con el secretario de Defensa.

«Le dije que sentía la humillación y el sufrimiento» de los detenidos, dijo Bush, quien en dos entrevistas el día anterior con cadenas de televisión en árabe no había pedido disculpas. «Los malhechores serán juzgados», agregó durante la conferencia de prensa en el jardín de las rosas de la Casa Blanca.

Bush también reiteró que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, permanecerá en su cargo, pese a los reclamos para que renunciara. «El es una parte importante de mi gabinete y se quedará en mi gabinete», dijo el presidente en referencia a los pedidos de dirigentes del Partido Demócrata para que presente su dimisión.

Rumsfeld
y el general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto, deberán testificar hoy temprano ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado sobre el tema.

El escándalo provocado por las denuncias de torturas practicadas por soldados norteamericanos contra prisioneros iraquíes, del que ayer se conocieron nuevas fotos de aberraciones contra prisioneros, suscita discrepancias internas en la administración Bush.

El propio George W. Bush admitió que a comienzos de semana reprendió a Rumsfeld por no informarle sobre las fotos en las que aparecen soldados torturando a prisioneros iraquíes. «Le dije que debí haber sabido sobre las fotos y el informe» del Pentágono en el que se detallan los abusos llevados a cabo en la prisión iraquí de Abu Ghraib.

Otros altos funcionarios citados por «The Washington Post», que tampoco quisieron que se los identificara, afirmaron que el secretario de Estado, Colin Powell, buscó en varias reuniones en la Casa Blanca que el Pentágono se ocupara del problema de los detenidos. «Es algo de lo que Powell se ocupó repetidamente: la necesidad de poner en libertad a tantos detenidos como fuera posible, y de tratar correctamente a quienes están tras las rejas», dijo un alto responsable del Departamento de Estado.

En el marco de una ajustada paridad con su rival demócrata para noviembre,
John Kerry, una nueva encuesta registró para el republicano un índice de aceptación de 47 por ciento, un nuevo mínimo histórico. Seis de cada diez estadounidenses se declararon convencidos de que la economía inició el camino hacia un nuevo colapso, según el sondeo de «The Wall Street Journal», aunque le ganaría por escaso margen a Kerry (1.000 casos).

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