Bush presiona más a Lula por uranio

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Washington (AFP, ANSA, EFE) - Los Estados Unidos aumentaron ayer la presión sobre Brasil por la inspección de sus proyectos nucleares, otro tema que parece ahondar las diferencias entre Washington y Brasilia en cuanto a política exterior. Al tiempo que un funcionario urgió al gobierno de Lula Da Silva a «mostrar su compromiso con la no proliferación nuclear», funcionarios brasileños dejaron trascender sus sospechas de que el objetivo final de los EE.UU. es «espiar» su tecnología de uranio enriquecido, a la que consideran eficiente y económica.

«Urgimos a Brasil y a la AIEA (Agencia Internacional para la Energía Atómica) a trabajar juntos para asegurar la implementación total de las salvaguardas de la AIEA en las instalaciones brasileñas», dijo un funcionario del Departamento de Estado que pidió anonimato. «Además, urgimos a Brasil a seguir mostrando su compromiso en la no proliferación nuclear adoptando rápidamente un protocolo adicional de la AIEA» que aumentaría su capacidad de verificación, añadió.

El secretario de Energía estadounidense, Spencer Abraham; y el secretario de Estado adjunto para la No Proliferación, JohnWolf, « visitarán Brasil a fin de este mes» para «discutir un número de asuntos de interés bilateral, incluidos la no proliferación y la cooperación nuclear, así como otros temas», informó.

«El gobierno brasileño no impone condiciones que inviabilicen la adecuada aplicación de salvaguardas efectivas y confiables»,
respondió el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva en su declaración divulgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores en conjunto con la cartera de Defensa y Medio Ambiente. Brasil posee una de las mayores reservas de uranio del mundo y el programa nuclear más sofisticado de América latina. El país « claramente renunció a todo esfuerzo para buscar armas nucleares unos 20 años atrás», dijo el funcionario.

El diario estadounidense «The Washington Post» indicó el domingo que Brasil rechazabala visita de inspectoresde la AIEA a una planta de enriquecimiento de uranio que se está construyendo cerca de Rio de Janeiro, en Resende, y que las inspecciones de la AIEA en Brasil se encuentran en un impasse.

El canciller brasileño, Celso Amorim, negó que Brasilia prohíba la visita de inspectores a la planta y aseguró que el país está « rigurosamente al día» con sus obligaciones internacionales al respecto.
«Dios nos libre», dijo en relación con comparaciones realizadas en su país de la realidad nuclear de su país con Corea del Norte e Irán. Pero el ministro de Ciencia y Tecnología brasileño, Eduardo Campos, reconoció que inspectores de la AIEA no tuvieron acceso a la centrífuga que produce el uranio enriquecido en una visita que realizaron entre febrero y marzo pasados. Campos indicó que ésa es una forma de «proteger» la tecnología empleada.

El diario «O Estado de S. Paulo» afirmó que «técnicos del gobierno brasileño» consideran que las inspecciones de la AIEA podrían convertirse en «un tipo de espionaje científico».

Para éstos, la insistencia de los Estados Unidos denota «el deseo de ciertos sectores estadounidenses de absorber la tecnología desarrollada en Brasil», que este país considera más avanzada y menos onerosa.
«Nada podría garantizar» que el resultado de una inspección más detallada en el proceso de ultracentrifugado utilizado para obtener uranio enriquecido en Brasil «será guardado en secreto», destacan los técnicos.

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