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Bush también dedicó párrafos a la economía de su país, y pidió al Congreso que apoye la incipiente reactivación tras un período prolongado de estancamiento. El mandatario indicó que «la economía estadounidense en crecimiento es también una economía en transformación. La tecnología transforma cada empleo y los trabajadores necesitan nuevas habilidades frente al aumento de las ganancias y la productividad. Debemos reaccionar ayudando a más estadounidenses a adquirir esas habilidades», afirmó, aludiendo a programas de capacitación para desempleados.
Bush aprovechaba al cierre de esta edición la tribuna del discurso institucionalmente más importante del año en EE.UU. para recuperar el centro de la escena un día después de que la oposición demócrata iniciara el proceso de primarias, que tuvo un nivel de participación inusualmente alto en la primera cita en Iowa (ver aparte).
Consciente de que los estadounidenses reclaman también por temas sociales, y cuando las últimas encuestas, previas al discurso, marcaron paridad con el todavía no designado contrincante demócrata, Bush reclamó al Congreso que limite el aumento de los costos de la salud, votando las leyes que ya propuso.
El eje del discurso del presidente estuvo, como en los últimos dos años, en la lucha contra el terrorismo: «La tarea de construir un Irak nuevo es dura, y es correcta. Y Estados Unidos siempre ha estado dispuesto a hacer lo que sea necesario por aquello que es correcto», afirmó.
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