12 de septiembre 2005 - 00:00

Bush, silencioso en acto por 11-S

George W. Bush, su esposa, el vice Dick Cheney y su mujer, ayer durante un minuto de silencio observado a las puertas de la Casa Blanca en homenaje a las víctimas del 11-S.
George W. Bush, su esposa, el vice Dick Cheney y su mujer, ayer durante un minuto de silencio observado a las puertas de la Casa Blanca en homenaje a las víctimas del 11-S.
Washington (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Afectado por las críticas a su tardía respuesta al huracán Katrina, el presidente de EE.UU, George W. Bush, hizo gala de bajo perfil ayer en las ceremonias por el cuarto aniversario de los atentados del 11-S, en momentos en que una encuesta reveló que su popularidad se ha despeñado por debajo de 40%.

Bush participó en la modesta ceremonia en los jardines de la Casa Blanca acompañado de su esposa, Laura; el vicepresidente, Dick Cheney, y la mujer de éste, Lynne. Los cuatro, vestidos de negro, inclinaron la cabeza y guardaron unos momentos de silencio a las 8.46 hora local, la hora exacta en la que el primer avión secuestrado por los terroristas impactó contra las Torres Gemelas de Nueva York. Luego, los cuatro regresaron lentamente al interior del edificio gubernamental, sin ningún tipo de comentarios.

En una ceremonia paralela, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, depositó una corona de flores en el Pentágono, una de cuyas alas quedó destrozada en los atentados y donde murieron 300 personas. «Ojalá pudiéramos decir que éste es un tiempo para recuerdos pacíficos, que estamos reunidos para conmemorar un peligro que quedó en el pasado», dijo Rumsfeld.

«Pero no podemos. El enemigo, aunque seriamente debilitado y continuamente bajo presión, sigue planeando ataques y el peligro que plantea al mundo libre es real y presente», agregó.

La mayor parte del gabinete de Bush, incluyendo al secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, estuvo presente durante el homenaje.

Previamente, el presidente y su esposa habían asistido a una ceremonia religiosa en la iglesia de San Juan, vecina a la Casa Blanca, en homenaje a las casi 3.000 víctimas de los atentados en Nueva York, Washington y en un descampado de Pensilvania, donde se estrelló un cuarto avión cuando los pasajeros intentaron arrebatar el control del aparato a los terroristas.

• Familiares

En el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center, los familiares de los miles de muertos en el ataque leyeron en voz alta los nombres de las víctimas a una silenciosa multitud, compuesta por cientos de personas.

«De nuevo, somos una ciudad que se encuentra sumida en la tristeza», dijo el alcalde
Michael Bloomberg. «Estamos unidos los unos a los otros en nuestra humanidad.» El popular ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani dijo al grupo: «Todos ustedes que perdieron a alguien deben saber que sus seres queridos ayudaron a salvar el espíritu de nuestra nación en el día de nuestro mayor ataque».

Aquellos atentados, al principio de su mandato,
hicieron que la popularidad de Bush subiera hasta colocarse en 83%, gracias a su imagen de líder decidido. Pero la situación cambió para el mandatario: si el 11-S fue su cenit, el paso del Katrina está suponiendo su nadir.

Para frenar esta tendencia,
el presidente dedicó ayer lo principal de su jornada a los estados afectados por el huracán, en concreto a Louisiana y a Mississippi. A la tarde viajó hacia la zona del Golfo de México, donde se reunió con damnificados por el desastre y supervisó la marcha de las operaciones de asistencia. Con este viaje, su tercero a la zona en diez días, Bush intentó ahuyentar las acusaciones de que ni su gobierno ni él personalmente hicieron todo lo que podían y respondieron con lentitud al desastre.

Las encuestas son unánimes a la hora de indicar que el presidente se encuentra en los momentos más bajos de su mandato. La mayoría apunta que, por primera vez,
la popularidad presidencial se encuentra por debajo de 40%.

Una encuesta que publicó la revista «Newsweek» mostró que la aprobación de Bush se encuentra apenas en 38%. El mismo sondeo calcula que 53% de los ciudadanos no confía en que el presidente tome las decisiones apropiadas en una crisis, frente a sólo 45% que sí lo cree.

Otra encuesta, que publicó la revista «Time», encuentra el nivel de popularidad presidencial un poco más alto, en 42%. Pero también apunta que 57% de los ciudadanos considera insuficientes sus explicaciones acerca de por qué no se actuó de manera más decisiva inmediatamente después del paso del Katrina.

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