28 de julio 2006 - 00:00

Bush y Blair exigen rápida acción de ONU en Líbano

Bush y Blair exigen rápida acción de ONU en Líbano
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, se declararon hoy favorables al rápido despliegue de una fuerza multinacional en el sur del Líbano y afirmaron que su objetivo es "una paz duradera" en Medio Oriente.

Bush dijo que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá la semana próxima en Nueva York para empezar a discutir el calendario para el despliegue de la fuerza multinacional en la frontera libanesa con Israel.

"Lo que pasa actualmente es una total tragedia para el Líbano, para Israel y para toda la región", dijo Blair durante la rueda de prensa junto a Bush en la Casa Blanca.

Bush anunció que su ministra de Exteriores, Condoleezza Rice, viajará mañana a Medio Oriente para su segunda visita a la región desde que comenzó el conflicto.

"Nuestro objetivo es alcanzar una paz duradera, que requiere que un gobierno libanés libre, democrático e independiente sea capacitado para ejercer completa autoridad sobre su territorio", dijo Bush.

El presidente afirmó que Estados Unidos y sus aliados quieren "un Líbano libre de milicias y de interferencia extranjera" y agregó que, junto a Blair, "estamos de acuerdo en que una fuerza multinacional debe ser enviada rápidamente" al sur del territorio libanés.

Un compromiso internacional en la zona "demostrará un decidido apoyo al gobierno del Líbano y a la derrota de la amenaza de Hezbollah y sus patrocinadores extranjeros", agregó.

Bush dijo que esta iniciativa "hará posible lo que muchos en todo el mundo quieren ver: el fin de los ataques de Hezbolah contra Israel, la devolución de los soldados israelíes tomados como rehenes por los terroristas, la suspensión de las operaciones de Israel en el Líbano y el retiro de las fuerzas israelíes".

El jefe de la Casa Blanca anunció la voluntad de su país para encarar la reconstrucción de las infraestructuras civiles libanesas destruidas durante las hostilidades, pero subrayó varias veces: "Queremos afrontar las causas en las raíces de este problema".

"Y la causa en la raíz de este problema es que tenemos a Hezbollah, armado y listo para disparar cohetes contra Israel", indicó Bush y apuntó contra lo que caracterizó como "el soporte y aliento de Irán" para el movimiento islámico.

"Por el bien de la estabilidad a largo plazo, debemos enfrentar este asunto ahora", afirmó el mandatario estadounidense y pidió no caer en la "tentación de decir es demasiado difícil, tratemos de resolverlo rápidamente con algo que no durará".

Bush se declaró en contra de una solución cuyo objetivo sea solamente "sacar el tema de las pantallas de televisión".

Aún cuando mantuvieron su expreso apoyo a Israel, posición que en cierto modo aisló a Estados Unidos y Gran Bretaña de sus socios europeos y de países árabes, tanto Bush como Blair buscaron insertar la actual crisis libanesa en el panorama global del conflicto en la región.

"Este es un momento de conflicto intenso en Medio Oriente -indicó Bush-, pero nuestro objetivo es convertirlo en un momento oportuno".

"Junto al primer ministro Blair seguimos comprometidos con la visión de dos países democráticos, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad", añadió el presidente.

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