Candidato opositor arrasó en segunda vuelta presidencial en Costa Rica
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Una investigación del fiscal sobre las denuncias de abuso de autoridad y malversación de fondos mientras Araya era alcalde de San José hizo difícil para el ex favorito distanciarse de los escándalos del partido en la nación cafetalera, famosa por su ecoturismo.
"Quisiéramos recuperar, porque habrá que recuperarlo, el sentido de solidaridad, de inclusión social y de compromiso con los más y las más necesitadas como parte de este esfuerzo por darle a Costa Rica un horizonte de mayor prosperidad en el futuro", dijo Solís en una conferencia de prensa.
Pero Solís tendrá que transitar por un camino lleno de obstáculos.
Amenazado por las altas tasas de abstención típicas de una votación de segunda ronda y el reto que representa un Congreso dividido, Solís podría enfrentar un mandato débil. Su partido, el PAC, tendrá sólo 13 de los 57 escaños en el Congreso.
A pesar de que la creciente deuda de Costa Rica, que se sitúa en más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB), Solís ha dicho que va a esperar dos años antes de subir impuestos y al mismo tiempo ha prometido aumentar el gasto social.
"Va a tener un Gobierno sin plata con un déficit fiscal de 6 por ciento y con muchos compromisos sociales", dijo José Carlos Chinchilla, analista político de la Universidad de Costa Rica.
Solís ha dicho que espera atraer nuevos negocios para que se establezcan en zonas de libre comercio en auge de Costa Rica, como lo han hecho Hewlett Packard y otras empresas.
"Queremos que Costa Rica se presente como un país amigable a la inversión extranjera, ofreciéndole seguridad jurídica a la misma y de la cual exigimos el cumplimiento de las leyes laborales", dijo Solís.



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