Bagdad (AFP, EFE, ANSA) - Mientras la comunidad cristiana de Irak respiraba aliviada tras la liberación del arzobispo Basil Georges Casmoussa -para lo que, según el Vaticano, no se pagó rescate-, la violencia seguía complicando la campaña electoral, al punto que el gobierno provisional lanzó un plan para cerrar las fronteras del país el próximo día 30, cuando se votará.
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El temor a ser objeto de atentados de la resistencia ha llevado a los candidatos de varias regiones a aparecer en televisión sólo con el rostro tapado, una rareza en una época en la que los políticos valoran enormemente su presentación en la pantalla chica.
El coronel Dana Pittard, que comanda el contingente estadounidense en Baaquba, explicó que sus hombres ofrecieron sus servicios para facilitar la aparición de los candidatos locales en la televisión. Pero en una provincia en la que siete miembros del consejo local fueron asesinados desde abril de 2004, los primeros invitados se negaron a mostrar su rostro.
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