4 de septiembre 2006 - 00:00

Capturan a importante jefe de Al-Qaeda iraquí

Uno de losterroristasmás buscadosporEE.UU. y lasfuerzasiraquíes. Lafotografía deMowaffak al-Rubaie fueexhibidadurante unaconferenciade prensa delas autoridadesenBagdad.
Uno de los terroristas más buscados por EE.UU. y las fuerzas iraquíes. La fotografía de Mowaffak al- Rubaie fue exhibida durante una conferencia de prensa de las autoridades en Bagdad.
Bagdad (ANSA, EFE, Reuters, AFP) - El número dos de la red terrorista Al-Qaeda en Irak, Hamed Juma Faris al-Suadi, fue arrestado en ese país, según las declaraciones ofrecidas ayer por el consejero de Seguridad Nacional, Mowaffak al-Rubaie. Además, un representante del gran ayatollah Ali Sistani fue asesinado en Amara, cerca de la frontera con Irán.

El número dos de la red Al-Qaeda en Irak fue arrestado hace algunos días en ese país. Hamed Juma Faris al-Suadi, conocido también como Abu Human y Abu Rana, era el segundo de Ayyub al-Masri, quien en junio había tomado el lugar del entonces líder Abu Musab Zarqawi, quien murió tras un bombardeo estadounidense el 7 de junio, agregó Al-Rubaie.

El terrorista «fue capturado a mediados de junio, al norte de Baquba, cerca del lugar donde fue muerto Zarqawi», precisó Al-Rubaie. Al-Suadi era el jefe directo de Haithem al-Badri, el responsable del atentado contra la mezquita de Samarra, agregó el consejero de seguridad. Ese episodio provocó violentos enfrentamientos entre chiitas y sunnitas.

En ese marco, el jeque Hassan Mohammed Mahdi al-Jauadi, de 56 años, máxima autoridad religiosa chiita en el país árabe, fue atacado frente a sus oficinas en Amara, 365 kilómetros al sureste de Bagdad. El hijo de Al-Jauadi, que era policía, había sido asesinado hace dos semanas en un ataque similar, en la misma localidad.

EL sábado, el presidente George W. Bush había indicado que la «seguridad del mundo civilizado depende de la victoria en la guerra contra el terrorismo», y a su vez, ese combate «depende de la victoria en Irak, por lo cual EE.UU. no se retirará de ese país hasta alcanzar la victoria».

En su habitual mensaje radial, el mandatario recordó que el país se está acercando a un nuevo aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, tras los cuales Washington lanzó una ofensiva contra los grupos fundamentalistas islámicos.

«Esta guerra es más que un conflicto militar, es la lucha ideológica decisiva del siglo-XXI», dijo Bush. Según el presidente estadounidense, «de un lado están los que creen en la libertad y la moderación, el derecho de todas las personas de hablar, venerar y vivir en libertad». Del otro lado -continuó- «están aquellos impulsados por la tiranía y el extremismo, el derecho de unos pocos autodesignados para imponer sus opiniones fanáticas sobre todos los demás».

Bush indicó que «una parte vital de nuestra estrategia para derrotar a los terroristas es la de ayudar a establecer un Irak democrático, que será un faro de libertad en la región y un aliado en la guerra global contra el terrorismo». Asimismo, dijo que «si Estados Unidos se retira antes de que Irak pueda defenderse, las consecuencias serían desastrosas».

«Estaríamos entregando Irak a los terroristas, dándoles una base de operaciones y enormes riquezas de petróleo para financiar sus ambiciones», dijo Bush a sus oyentes. «Si abandonamos la lucha en las calles de Bagdad -agregó-, enfrentaremos a los terroristas en las calles de nuestras propias ciudades».

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