Ratzinger, quien dirige la Congregación por la Doctrina de la Fe del Vaticano, dijo a la revista que el pontífice de 83 años había asumido demasiadas cosas, pero que él no podía detenerlo.
El pontífice, cada vez más frágil, estuvo particularmente débil este mes en un viaje a Eslovaquia, y necesitó ayuda para leer los sermones.
La semana pasada canceló su audiencia general semanal debido, según el Vaticano, a un problema intestinal.
El secretario privado de Ratzinger, Georg Gaenswein, dijo que era sorprendente que el Papa, quien sufre de la enfermedad de Parkinson, se mantuviera activo.
"Ya él no puede caminar más ni estar de pie pero él es un héroe de los fieles. El hecho de que no se rinda a pesar de su enfermedad lo hace incluso más creíble", declaró Gaenswein a Bunte.
También dijo que el Pontífice no dejaría de viajar.
"Cuando no se le permita viajar, entonces el querido Dios vendrá por él", dijo Gaenswein.
El líder de los 1.000 millones de católicos del mundo, quien celebra los 25 años de su pontificado el mes próximo, nombró 31 nuevos cardenales el domingo, posiblemente poniendo su última impronta en el grupo que un día elegirá a su sucesor.
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