El ex funcionario estaba considerado miembro de la línea dura del régimen de Saddam Hussein, de quien durante años fue su mano derecha, y en la lista con los 55 miembros más buscados del derrocado régimen iraquí, figuraba en el puesto 20.
Está acusado de varios crímenes de guerra, entre ellos la invasión a Kuwait en 1990. Además, se cree que participó en la sangrienta represión del levantamiento chiíta de 1991, así como en el ataque con gases venenosos contra la ciudad kurda de Halabsha, en 1988.
Del círculo más estrecho en torno de Saddam, quedan aún libres el propio ex dictador; su primo y ministro del Interior durante muchos años,