Caracas (EFE, ANSA, AFP) - El gobierno de Hugo Chávez sugirió ayer que el duro reclamo formulado por Brasil a raíz de las interferencias del presidente venezolano en otros países de Latinoamérica corre el riesgo de «hacer el juego a la derecha». La respuesta, que considera «sorpresiva» la acusación de Lula da Silva, no impidió que horas más tarde se anunciara una reunión entre Chávez y Evo Morales para definir proyectos energéticos conjuntos, a sólo diez días de la polémica estatización de los hidrocarburos bolivianos. En un comunicado, la Cancillería venezolana consideró «un «irrespeto repetir las provocaciones que la prensa reaccionaria ha venido vertiendo sobre el presidente de Bolivia», en referencia a la tesis de que Morales nacionalizó los hidrocarburos bolivianos influenciado por Chávez.
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«Con mucha sorpresa hemos conocido las declaraciones atribuidas por los medios a Marco Aurelio García, asesor de la Presidencia de Brasil» y los «comentarios del ministro de Relaciones Exteriores ( Celso Amorim) de ese hermano país ante su Parlamento», dijo la Cancillería.
Amorim manifestó en el Senado brasileño que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, expresó de «manera inequívoca su incomodidad con algunas interferencias» de Chávez, durante la reunión de presidentes en Puerto Iguazú.
«No abrigamos ninguna duda de que ese espíritu ( positivo) se mantendrá (...) pese a las presiones y provocaciones de la derecha, por muy poderosa que sea. Ceder ante ella ha sido siempre una desgracia para los pueblos», agregó la Cancillería.
El comunicado agregó que las declaraciones de Amorim «pueden atribuirse a cualquier otra causa menos al desconocimiento».
«Es mundialmente conocida la realización de un referendo consultivo en Bolivia en torno a la nacionalización de sus recursos naturales», así como «los compromisos asumidos por el entonces candidato Morales durante la reciente campaña electoral», argumentó el gobierno venezolano. Respecto a las supuestas objeciones brasileñas a la presencia de técnicos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA ( PDVSA) en Bolivia, la Cancillería venezolana señaló que « censurar» dicha presencia «solicitada por Bolivia sería tan absurdo como condenar la presencia de funcionarios de Petrobras».
Según Amorim, el presidente Lula expresó a Chávez que la presencia de técnicos de PDVSA en Bolivia «colocaba en riesgo, no sólo el gasoducto (del Sur), sino la propia integración sudamericana».
Al respecto, el ministro de Energía y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, afirmó que los asesores venezolanos en Bolivia tuvieron «instrucciones precisas» de no involucrarse en la nacionalización de los hidrocarburosde ese país, sino que deben limitar su asesoramiento al plan técnico. Aclarado esto, se hizo público que Hugo Chávez acordará con Evo Morales varios proyectos energéticos que asociarán a PDVSA y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), empresa que renace a caballo de la nacionalización, que tiene a la brasileña Petrobras como su principal perjudicada.
El anuncio fue hecho por el ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, quien aclaró que en varios de los proyectos la participación de PDVSA será de 10 por ciento y 90 por ciento para YPFB. Ambas empresas crearán la firma Petroandina para estaciones de servicio.
En tanto, el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera indicó que su gobierno está dispuesto a dialogar con su par brasileño sobre la nacionalización dispuesta y agregó que «jamás» puede hablarse de « interferencia» de terceros países.
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