Desde el 13 de febrero, el gobierno dispuso la libre flotación del bolívar junto a otras medidas fiscales y tributarias, para hacer frente a un déficit de 7.300 millones de dólares del presupuesto, cifrado en 36.000 millones de dólares y que ahora busca reducir en 7%. El déficit fue detonado por la baja de los precios del petróleo -el crudo venezolano promedia en lo que va del año 15,98 dólares por barril frente a un promedio de 20,18 dólares el año pasado-y la fuga de divisas (1.600 millones de dólares en enero).