17 de mayo 2021 - 00:00

Chile eligió a los constituyentes e inicia al fin la transición al pospinochetismo

El proceso, de nueve meses prorrogables por otros tres, deberá alumbrar una nueva carta magna. El modelo económico, en revisión. Esperanzas y temores.

CUIDADOS. Las medidas de prevención por la persistencia de la pandemia del nuevo coronavirus rodeó toda la organización de las elecciones chilenas, las que, para evitar aglomeraciones, se realizaron el sábado y ayer.

CUIDADOS. Las medidas de prevención por la persistencia de la pandemia del nuevo coronavirus rodeó toda la organización de las elecciones chilenas, las que, para evitar aglomeraciones, se realizaron el sábado y ayer.

Santiago - Chile completó ayer la segunda y última jornada de la elección de los 155 redactores de una nueva Constitución, que sustituirá la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet y que buscará recoger las demandas de equidad y bienestar que reclamó la calle. Según el escrutinio parcial al 32%, el oficialismo de derecha que responde al presidente, Sebastián Piñera, sufría una severa derrota: su alianza Vamos por Chile alcanzaba solo 21,79% de los votos frente a 33,04% de la oposición de centroizquierda y 45% de los independientes, de acuerdo con el 32% del escrutinio oficial.

Los recintos electorales se reabrieron a las 8.00 hora local y al cierre de esta edición se esperaban los resultados para anticipar qué listas tendrán mayor fortaleza en la Convención Constitucional. Asimismo se votó, por primera vez, a los gobernadores de las regiones, a los alcaldes y a los concejos deliberantes.

En lo que respecta al proceso constitucional, los chilenos eligieron entre 1.373 candidatos para integrar la Convención, entre ellos actores, escritores, profesores, activistas sociales, abogados y también políticos tradicionales.

La Carta Magna vigente, redactada durante la era Pinochet (1973-1990), se considera como el origen de las desigualdades sociales en un país que ha vivido un ciclo de crecimiento sostenido, pero con escaso derrame hacia los sectores medios y trabajadores.

El sábado votó más del 20% de los 14,9 millones de electores habilitados en la primera de una doble jornada electoral impuesta por el rigor de la pandemia, que obligó a posponer la fecha original del 11 abril.

En el desglose del voto por regiones y comunas, había una importante diferencia en la afluencia de votantes en los sectores más acomodados y más conservadores, marcadamente mayor que en zonas más pobres, resaltaron ayer analistas.

La reforma constitucional fue la forma en que el sistema político encontró para encauzar las masivas manifestaciones que estallaron el 18 de octubre de 2019, que dejaron una treintena de muertos, denuncias de represión ilegal y daños millonarios en el comercio y el mobiliario público.

Casi un mes después del comienzo de esas protestas, cuando varios edificios ardían en Santiago, las fuerzas políticas anunciaron un acuerdo para llamar a un plebiscito para decidir sobre el cambio de la Constitución, que finalmente se celebró el 25 de octubre de 2020. Un abrumador 80% apoyó entonces la opción “apruebo” al cambio constitucional en un día que culminó con masivas manifestaciones. El 20% que se decantó por el “rechazo” se concentró en las tres comunas más ricas de Chile.

Además de los constituyentes, los chilenos votaron por alcaldes, concejales y, por primera vez, gobernadores regionales, en otro paso hacia una democracia más participativa.

El proceso constitucional marca, además, la primera vez en el mundo que una Constitución se escribirá por personas elegidas de forma paritaria. También hará historia al reservar 17 lugares en la Convención para los 10 pueblos originarios.

La esperanza del mundo político es que el proceso constituyente –que tendrá una duración de nueve meses, prorrogable por una única vez por tres meses– logre pasar la página a la larga transición política que se abrió una vez que Chile recuperó la democracia en 1990. Las decisiones en el cuerpo deberán tomarse por una mayoría calificada de dos tercios, lo que, se supone, servirá para suavizar los cambios más radicales que busquen imponerse. Estarán en juego cuestiones sensibles como el carpacter subsidiario y no garantista del Estado en materia de salud y educación, que dependen en gran medida de la iniciativa privada.

Una encuesta de la empresa Criteria, difundida por el diario La Tercera, mostró el sábado que el 63% de los chilenos confía en que el resultado de la nueva constitución tenga “consecuencias positivas para el país”.

Una minoría siente temor, sin embargo, de que pueda derivar en una Constitución muy izquierdista, que cambie radicalmente el modelo económico ultraliberal.

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