Santiago (AFP) - Doce comerciantes libaneses, que habían sido sospechados de financiar organizaciones terroristas islamistas, enfrentan su inminente expulsión de Chile, pese a que no se comprobaron esos vínculos.
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La sección de Extranjería de la gobernación provincial de Iquique, 1.460 kilómetros al norte de Santiago, donde vivían los libaneses, les dio 15 días de plazo para abandonar el país, según señaló su abogado defensor, Ricardo de la Barra. Las autoridades consideraron que la presencia en esa ciudad del grupo de extranjeros «no era útil ni conveniente», explicó el jurista, aunque adelantó que apelará la decisión ante la Corte Suprema.
La denuncia fue remitida a las autoridades chilenas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, a fines de 2001, después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York y a las instalaciones del Pentágono.
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