El gobierno chileno busca que la Cámara de Diputados convierta en ley un emblemático proyecto de inscripción automática y voto voluntario, que incorporaría casi cuatro millones de nuevos votantes para las elecciones presidenciales de fin de año y que tiene una fuerte resistencia de la oposición.
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El proyecto, que forma parte de la reforma política que se propuso la presidenta Michelle Bachelet para su último año de gestión, fue discutido ayer por más de cuatro horas en la Comisión de Constitución de la Cámara baja, que deberá girar hoy la iniciativa para que sea votada por el plenario entre esta noche y mañana, por decisión del Ejecutivo.
Según informó hoy el diario El Mercurio, el gobierno anunció que asignará discusión inmediata al proyecto, con lo que tras la reunión de la comisión de esta tarde, que deberá elaborar un despacho, podría convocarse a una sesión especial del plenario de la cámara o bien votarse mañana sobre tablas.
El presidente de la bancada de la opositora derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Edmundo Eluchans, sostuvo que el tema es "extremadamente complejo" y requiere más debate, ya que el proyecto estuvo "cinco meses en el Senado" y a los diputados "nos están dando ahora 24 horas para resolverlo".
"De lo que se trata es despachar el proyecto bien y yo creo que no tenemos el tiempo adecuado para realmente poder generar la discusión, retroalimentarnos con lo que se ha dicho aquí y discutir los diferentes puntos de vista", coincidió el diputado del Partido por la Democracia (PPD) Guillermo Ceroni, integrante de la Comisión que analiza el proyecto.
En respuesta a los reparos de la oposición, el secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, sostuvo que "se discutió hasta la saciedad este tema hace un año, no es la primera vez que discute este tema, no es que los hayamos sorprendido", aunque afirmó que transmitirá la objeciones de los legisladores a la presidenta.
El gobierno busca que la ley, que sumará tres millones 800 mil votantes al padrón, esté vigente para el comicio presidencial y legislativo de fin de año, lo que genera incertidumbre en los partidos de la oposición frente a la contienda electoral.
La semana pasada, el tratamiento del proyecto tuvo un traspié cuando diputados de la Democracia Cristiana (DC) y del Partido Socialista (PS), integrantes de la gobernante Concertación, se sumaron a las críticas de la UDI, reseñó hoy un matutino.
Bachelet reaccionó al revés de parte del oficialismo, y ayer pidió a los partidos políticos aprobar el proyecto "sin calculadora en mano", en alusión a la incertidumbre que genera la ampliación del padrón.
Luego de la exhortación presidencial, el presidente del PS, Camilo Escalona, pidió a sus diputados que voten el proyecto "con calor y con pasión", y denostó la posibilidad de un alto nivel de abstención, el principal argumento opositor sobre el voto voluntario, al considerar que "conlleva un fuerte prejuicio hacia los sectores más humildes" de la población.
El presidente del Partido Comunista, Guillermo Teiller, apuntó hacia los detractores del proyecto, a quienes llamó a dejar de lado "miramientos de carácter electoralista".
"Los parlamentarios tenían muy ordenadito el cuadro, muchos estaban pensando en su reelección, pero cuando vieron la cantidad de nuevos electores que se sumaban por distrito les entró el pánico", aseveró.
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