Santiago - A veinte años de la recuperación de la democracia en Chile, la gobernante Concertación encontró ayer su primera derrota en una elección presidencial. Sebastián Piñera, postulante de la conservadora Coalición por el Cambio (CPC), alcanzó un triunfo rotundo, con 44,23% de los votos, frente a 30,5% del oficialista Eduardo Frei, avanzado el 60% del escrutinio. Ambos competirán en el balotaje del 17 de enero.
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El brusco descenso del oficialismo desde sus niveles históricos obedeció a la irrupción en el mapa político chileno del independiente de centroizquierda Marco Enríquez-Ominami, de tan sólo 36 años, que obtuvo el 19,4%. Anoche mismo, el postulante alternativo aclaró que no apoyará ni a Piñera ni a Frei, porque representan «la vieja política».
El opositor de derecha habló sobre un palco en La Alameda, a quince cuadras de La Moneda. En una noche agradable, se presentó junto a su esposa y sus cuatro hijos y se comprometió con «tanta gente que está sufriendo». Prometió «fortalecer la red de protección social para los que más la necesitan y para que llegue a nuestra abandonada clase media».
Mirando a la segunda vuelta, el candidato conservador llenó de elogios a Enríquez-Ominami. Obvio: en arañar una parte del caudal de votos de éste radican sus posibilidades de triunfo.
Sobre la misma avenida emblemática de Santiago y a pocas cuadras, Frei se había dirigido a sus partidarios pocos minutos antes. «La ciudadanía nos ha entregado un claro mensaje: que hay cosas que no le gustan. He escuchado esta exigencia de renovación y cambio», reconoció en tono autocrítico el demócrata-cristiano, quien ya presidió el país entre 1994 y 2000. Frei también dirigió un mensaje a los votantes del díscolo Enríquez-Ominami y de quien salió cuarto, el allendista Jorge Arrate (5,86%): «Han hecho propuestas valiosas que voy a acoger como propias», se comprometió.
Por primera vez en veinte años, a raíz de un acuerdo estratégico con la Concertación, fueron electos tres diputados comunistas. En ese pacto radica la mejor esperanza de Frei de quedarse con los votos de Arrate. Las renovaciones total de la Cámara baja y parcial del Senado quedaron parejas, con más del 44% para la CPC (integrada por Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente) y el 43% para el oficialismo.
Con su excelente elección, Piñera ratificó que su alianza ha logrado penetrar en barrios populares como Pudahuel y Cerro Navia, amenazando la hegemonía que todavía mantienen en ese segmento los socialistas y demócratacristianos que integran la Concertación. Ésta, en tanto, confirmó su poderío en las regiones del norte, con sólidas performances en Atacama, Antofagasta y Coquimbo.
Mientras aguardaba los resultados en Pudahuel, el candidato a diputado Patricio Melero dio a Ámbito Financiero su versión de cómo la UDI a la que pertenece logró hacer pie en regiones que eran emblema de la izquierda y el centroizquierda. «Desde comienzos de los 80, con la creación del movimiento de la UDI poblacional ('población' equivale a barrios humildes) comenzó el proyecto de disputarle palmo a palmo a la izquierda estas votaciones», señaló.
En la Concertación acusan a la UDI, fundada por el entorno más próximo a Augusto Pinochet, de enarbolar un discurso populista para abordar la inseguridad, y de practicar el clientelismo. «No veo ningún partido que no tenga eje en la delincuencia. Nos comprometemos con los problemas de la gente más pobre, y con la UDI se pasa de la caridad al compromiso».
En Lo Prado, en el Poniente de Santiago, suena desde un órgano instalado en la puerta de una casa la canción que el argentino Rodrigo le compuso a Diego Maradona. A metros de allí, en la intersección de San Germán y las Cañas, María, «dueña (ama) de casa», de unos 50, afirma a este diario haber votado por Piñera, contra los «sinvergüenzas que han gobernado veinte años». La mujer se declara haber sido «muy humillada en la Unidad Popular cuando estuvo (Salvador) Allende».
Un mundo separa a María de Julia Moreno, arrugadísima y simpatiquísima, que también sale de votar. Lo hizo por Arrate, aunque aclara que los políticos «hacen puras promesas y no cumplen». A esta lopradina la lleva del brazo su hija Marisel, quien trabaja en un consultorio y anticipa que «no queda otra» que votar a Frei en balotaje.
Aparece el voto concertacionista en Amanda (60), otra «dueña de casa». «Me gustaría que continuara lo mismo que (Michelle) Bachelet. Ha dejado muchos beneficios para la mujer»
A unas 20 estaciones de metro de Lo Prado, en Providencia, donde pisa fuerte la derecha, el agricultor Ricardo Waissburth denuncia en la mañana del domingo que el Gobierno «inventa cositas con los derechos humanos». Votó a Piñera. Minutos después, el documentalista Juan Guzmán se reconoce «desesperanzado». Votó a Arrate y olfatea que el triunfo de Piñera en segunda vuelta parece inevitable.
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