"El número real es mucho más elevado ya que en China no se publican estadísticas detalladas", indica Amnistía en un comunicado titulado "Un año nuevo atroz", divulgado en su página internet.
Por razones de seguridad, el régimen comunista suele proceder a ejecuciones antes de cada gran festividad, como el Año Nuevo, el 1 de mayo y la fiesta nacional, el 1 de octubre, o antes de las grandes reuniones políticas.
Amnistía señala que los medios de comunicación chinos presentan las ejecuciones como garantías "para proteger la estabilidad social y permitir al pueblo pasar un feliz año en toda seguridad".
"Hay una fosa entre el discurso y la práctica sobre la cuestión de la pena de muerte en China", comenta Catherine Baber, vicedirectora de Amnistía para Asia.
"Mientras que el gobierno afirma que se aplica de manera prudente, el ritual al que asistimos demuestra lo contrario", agrega Baber en la página de la organización.
Delegados del Parlamento chino e intelectuales, algunos de los cuales consideran que el número de ejecuciones se eleva a 10.000 por año, empezaron a suscitar un debate público sobre este asunto.
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