China quiere ahora uranio brasileño
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En declaraciones a la oficial agencia «Brasil-», el ministro insistió ayer en que su país está comprometido en el uso pacífico de la energía nuclear y que no se llegó a ningún acuerdo con China porque el gobierno tiene que definir su política nuclear en los próximos meses.
«En agosto, si se ha concluido el programa nuclear, volveremos a tratar con los chinos y otros países que respeten los tratados internacionales, que sean países con comportamiento responsable en relación al área nuclear», dijo.
A los periodistas brasileños que lo acompañan, el funcionario le indicó que Brasil ganaría con el acuerdo participación en la construcción de plantas nucleares en China.
Roberto Amaral, antecesor de Campos, informó ayer que en su visita a China en octubre pasado ya presentó «las posibilidades de exportar tecnología y participar de la construcción de los nuevos reactores» en ese país. Amaral explicó a la radio CBN que Brasil tiene tecnología (del uranio y para fabricar reactores), pero requiere de inversión.
La capacidad tecnológica de Brasil en el área atómica no ha estado exenta de polémica, ya que el enriquecimiento del uranio sirve también para fabricar armamento nuclear, aunque los brasileños insisten en la finalidad pacífica de su programa.
En abril último, la prensa estadounidense se hizo eco de preocupaciones en el gobierno de George W. Bush por la negativade Brasil a permitir el acceso de inspectoresinternacionales. Las autoridades brasileñasautorizan la medición del uranio cuando las instalaciones entren en funcionamiento, pero rechazaban una inspección visual, alegando que protegen secretos industriales. El subsecretario de Comercio Internacional de Estados Unidos, Grant Aldonas, dijo ayer en Brasil que « esperamos que los chinos hagan las cosas bien», en alusión al acuerdo nuclear en ciernes. «Hay tratados, protocolos y acuerdos que todos los países tienen que respetar en esa área.
En tanto, Marco Vicenzino, director del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Brasil, declaró al diario «Folha de Sao Paulo» que «China ya tiene la bomba atómica y la tecnología para producirla. Por eso no debería ser un acuerdo muy controvertido». Con todo, alertó que Estados Unidos sí se preocupará por la posibilidad de que el uranio vendido por Brasil pueda ser desviado a otros países.



