Ahora, Taiwán: China acumula desaires de EE.UU. y amenaza con respuesta enérgica

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Pekín considera a esa isla un territorio rebelde y rechaza la visita que iniciará el domingo el secretario de Salud norteamericano, Alex Azar. Se trata del intercambio oficial más importante en 41 años.

Pekín - La próxima visita del secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Alex Azar, a Taiwán amenaza con provocar un nuevo y serio enfrentamiento entre Washington y Pekín, que ayer amenazó con tomar “enérgicas contramedidas” ante lo que considera un aval a un territorio que considera una provincia rebelde.

Azar encabezará desde el domingo la delegación oficial de más alto nivel a la isla desde que Jimmy Carter decidió en 1979 dejar de reconocer a Taiwán como representante legítimo de China y, en cambio, estableció relaciones diplomáticas con el régimen de Pekín, surgido de la revolución de 1949. Planea reunirse con la presidenta Tsai Ing-wen, bestia negra de los líderes comunistas que la acusan de buscar subrepticiamente la independencia formal de la isla de 23 millones de habitantes.

El contacto se enmarca en una creciente tensión entre Estados Unidos y China que abarca frentes tan diversos como el comercio, la competencia tecnológica, la pandemia de coronavirus, los derechos humanos, el estatus de Hong Kong y la situación en el Mar de China Meridional. Ahora se suma el conflicto por Taiwán, a la que Pekín desea unificar a la fuerza si es necesario.

El vocero de la Cancillería china, Wang Wenbin, dijo ayer que “cualquier intento de negar o desafiar el principio de ‘una sola China’”, que considera a Taiwán parte de la República Popular China, “terminará en fracaso”.

“China adoptará enérgicas contramedidas en respuesta al comportamiento de Estados Unidos”, afirmó Wang en referencia a la visita del secretario de Salud.

Wang ya había calificado la ofensiva diplomática norteamericana como “inaceptable” y como un gesto que “socava gravemente las relaciones entre China y Estados Unidos, así como la paz y la estabilidad”.

La nueva crisis tensa más la relación entre la potencia consolidada y la emergente y amenaza la estabilidad internacional. Los expertos, en ese sentido, se preguntan sobre cuáles serán los límites de la respuesta del régimen comunista.

El reconocimiento de la República Popular China en 1979 por parte de Estados Unidos implicó la ruptura formal de relaciones con Taiwán, aunque el vínculo con la isla siguió siendo fuerte de hecho y la superpotencia ha garantizado su seguridad mediante una intensa cooperación militar. De ese modo, aunque con escasos reconocimientos internacionales, Taiwán, cuya economía es pujante, goza de una suerte de independencia de facto (ver nota aparte).

El presidente Donald Trump considera ahora una prioridad reforzar la relación con Taiwán y , en esa línea, impulsó una mayor venta de armas a Taipei.

La mayoría de los expertos considera que la tensión entre las dos principales potencias mundiales seguirá aumentando hasta las elecciones presidenciales de EEUU del próximo noviembre, debido a la necesidad de Trump de mejorar sus expectativas electorales.vv

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