La Paz (AFP, EFE) - Las protestas que protagonizan desde la semana pasada sindicatos de cultivadores de coca afines al gobierno de Evo Morales, que piden la cabeza del gobernador de Cochabamba, se extendieron desde ayer a La Paz, con marchas ahora contra la primera autoridad de ese departamento (provincia) por apoyar las autonomías regionales.
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Miles de vecinos de la colindante y empobrecida ciudad de El Alto efectuaron un «cabildo popular», en la neurálgica autopista que une las dos ciudades, donde dieron un plazo de 48 horas el gobernador de La Paz, José Luis Paredes, opositor a Morales, para que renuncie por apoyar las demandas autonómicas de otras provincias.
«¡Manfred, Paredes, la misma porquería!», fue el estribillo que entonaron los iracundos manifestantes, en alusión a la alianza política temporal de Paredes con el gobernador de Cochabamba ( centro), Manfred Reyes Villa, a quien cocaleros oficialistas piden la dimisión por su apoyo a las tesis autonomistas que el gobierno de Morales rechaza.
Las manifestaciones en La Paz se realizaron por convocatoria de dos aguerridas organizaciones de la vecina ciudad de El Alto, la sindical Central Obrera Departamental y la civil Federación de Juntas Vecinales, firmes aliadas del gobierno de Morales.
En la concentración, dirigentes de las dos organizaciones anunciaron que comenzarán una serie de medidas de protesta, como marchas callejeras, para forzar la renuncia de Paredes.
«Este prefecto es un traidor por apoyar la división de Bolivia. Además, es un traidor de El Alto», dijo el dirigente sindical Edgar Patana, en alusión a la propuesta de Paredes de apoyar las propuestas autonómicas de cinco departamentos bolivianos: Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba.
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