El Código de Procedimiento Penal protege el secreto de confesión de los sacerdotes chilenos, por lo que no están obligados a declarar sobre los asuntos que conocen confidencialmente, informó el diario «El Mercurio». En cambio, si se quebrantara el secreto, es la propia Iglesia Católica la que podría imponer sanciones al sacerdote. Al respecto, Andrés Arteaga, vicerrector de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Obispo Auxiliar de Santiago, estimó que la confesión es un sacramento tan importante que el sacerdote estaría dispuesto a dar la vida en pos de resguardarlo. Ni siquiera el bien común obliga a violar ese secreto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario