6 de agosto 2006 - 00:00

Comenzó a sesionar la Asamblea Constituyente en Bolivia

Con la instalación de una Asamblea Constituyente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, reforzó hoy el ascenso de los indígenas al poder para "refundar" el país, en un acto con muchas menos personalidades extranjeras y menos público de lo anunciado por el gobierno.

Morales, que tuvo el papel protagonista en la inauguración de la Asamblea, propuso que el foro tenga "todos los poderes" para girar las tornas en favor de los pueblos originarios, "históricamente excluidos, discriminados y marginados".

"Esta Constituyente debe tener todos los poderes, por encima de Evo Morales, por encima del Congreso Nacional, por encima del poder judicial", dijo el gobernante aimara en su discurso.

"No estamos hablando de una simple reforma constitucional, estamos hablando de refundar Bolivia", agregó el jefe de Estado, y señaló que para modificar la actual Carta Magna no era necesaria la Constituyente elegida en las urnas el 2 de julio pasado.

De los 255 integrantes de la Asamblea, 137 son del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), lo que le da la mayoría de votos pero no los dos tercios (170) que requiere para imponer su proyecto de nueva Constitución.

Sucre, capital oficial de Bolivia y probablemente la ciudad boliviana con mas edificios con arquitectura colonial hispánica, fue el escenario de la celebración, que comenzó con la toma de juramento de la directiva del foro y concluyó con un desfile de representantes de las 35 etnias indígenas.

La ceremonia se llevó a cabo al aire libre, en la plaza principal de esa localidad, frente a la Casa de la Libertad, donde se firmó el Acta de la Independencia boliviana en 1825.

Había en la plaza miles de indígenas, pero bastantes menos de los 30.000 que había prometido el gobierno.

Morales observó el acto junto a sus invitados desde una balcón de ese edificio hasta que bajó para saludar a los congresistas y ofrecer su discurso.

La presidenta de los asambleístas, la dirigente campesina Silvia Lazarte, y el vicepresidente primero, el rector universitario Roberto Aguilar, fueron los primeros en jurar, con el puño izquierdo en alto, como hiciera Morales cuando fue investido jefe de Estado en enero pasado.

Con la designación de Lazarte, que viste a la usanza tradicional de la "chola" o mujer andina, Morales pretendía reivindicar a los dos sectores más excluidos de la historia nacional, las mujeres y los indios.

Lazarte, que es sindicalista desde los 13 años y ha sido detenida en varias ocasiones por sus luchas sociales, fue la tercera en tomar la palabra, tras el gobernante y su vicepresidente, Alvaro García Linera.

En un enérgico discurso, con un marcado acento del campo boliviano, Lazarte tuvo palabras muy duras contra los responsables de la discriminación que ha sufrido en su vida por pertenecer a las capas más bajas de la sociedad.

Por su parte, el gobernante socialista, vestido con una camisa clara y una americana de cuero con motivos andinos, comparó la jornada con la llegada del "gran día", una expresión que tiene gran simbolismo entre los indigenistas bolivianos y que repitió en varias lenguas autóctonas.

Una vez más, hizo referencia a la opresión sufrida por los habitantes del país en los 500 años transcurridos desde la conquista de América, pese a ser un grupo mayoritario.

Sin embargo, rechazó cualquier revanchismo al señalar que "esta asamblea no es para subordinar a nadie, no es para someter a nadie".

"Solo queremos igualdad, dignidad y libertad para todos los bolivianos; el movimiento indígena originario jamás ha sometido a nadie, aunque hemos sido sometidos", agregó.

García Linera dijo que el proceso de cambio personificado en Morales y plasmado en la Constituyente es una revolución democrática y pacífica, que se debe al fracaso de la elite mestiza en los 181 años que han pasado desde la independencia de España.

Entre los invitados a la celebración estuvieron el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, la activista guatemalteca y Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, el ex presidente chileno Eduardo Frei y cuatro ministros argentinos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar