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20 de abril 2007 - 00:00

Con 40% de indecisos, los candidatos temen sorpresas en Francia

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Nicolas Sarkozy (arriba) y Ségolène Royal (abajo, junto a José Luis Rodríguez Zapatero) realizaron ayer importantes actos de cierre de campaña con la esperanza de atraer a los indecisos. Las encuestas los señalan como favoritos, pero nadie da nada por seguro: aún se recuerda el batacazo de Jean-Marie Le Pen en 2002.
Los principales candidatos realizaron ayer mítines multitudinarios con invitados estrellas y promesas de última hora, con la esperanza de convencer a los millones de indecisos que llenan de suspenso los comicios presidenciales del domingo en Francia.

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En un gran acto realizado en el parque Chanot, en Marsella (sur), rodeado de ministros, ex funcionarios y ex primeros ministros, el candidato oficialista, Nicolas Sarkozy, optó por un mensaje emocional, en el que recordó su «sufrimiento» durante la campaña, que se volvió una «prueba verdadera».

«El encuentro de un hombre y su pueblo es una comunión, un acto de amor», dijo Sarkozy, para quien «amar es tomar el riesgo de sufrir». «No se sale indemne de una campaña semejante», agregó Sarkozy. «Los insultos, las mentiras... tuve mi peso. Si no existiera habría que inventarme. No responderé a las injurias y los insultos, eso no es digno de la función presidencial», dijo el candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y favorito según las encuestas. Sarkozy se dirigió «a todos los que la política desilusionó, a todos los que se sienten traicionados por una izquierda que no escucha al pueblo».

La candidata socialista, Ségolène Royal, segunda en los sorteos, celebró su último gran mitin acompañada por el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien expresó en Toulouse (sudoeste) todo su apoyo y admiración a quien demostró «pasión por su país y compromiso con su gente». «Sé que puede presidir a los franceses. Ella representa el ímpetu personal, la frescura de ánimo y el optimismo», clamó ante miles de personas.

Los franceses «no están en declinación sino que están recomenzando con la fuerza y el entusiasmo», dijo Royal, quien está convencida de que su país puede «reconciliar las solidaridades fundamentales, las libertades individuales y la eficacia económica». «No iremos a ponernos de rodillas delante de George W. Bush. Defenderemos, en Europa, la urgencia de un mundo multipolar, a resguardo de las tentaciones imperiales», enfatizó la candidata socialista. Royal es cuestionada por el ala izquierda de su partido por sus posturas moderadas y suele ser comparada con el premier británico Tony Blair.

  • Compromiso

    En Pau, su tierra natal en los Pirineos atlánticos, el centrista François Bayrou, tercero en liza, se comprometió a «mirar a los franceses a los ojos» si llega a ser presidente. El candidato criticó a los postulantes de la UMP y el PS, «los dos partidos casados que nos condujeron al desastre», pero que quieren conservar el poder.

    Mientras tanto, el cuarto en las encuestas, el candidato de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, vaticinó una «gran ola nacional que barrerá a la oligarquía» en las elecciones, en su última arenga en Niza (sudeste).

    Sarkozy llega a los comicios con entre 27% y 30% de intenciones de voto, seguido de Royal, con entre 22,5% y 25%, Bayrou, con entre 17% y 19,5% y Jean Marie Le Pen, con entre 12,5% y 16%. En la segunda vuelta del 6 de mayo, las encuestas coinciden en que Sarkozy derrotaría a Royal por estrecho margen.

    Los autores de los sondeos coinciden en que el voto a Bayrou, compuesto esencialmente de decepcionados de derecha e izquierda, es el más volátil, pero también el que hará que la balanza se incline hacia un lado u otro el domingo.

    Sin embargo, el elevado nivel de indecisos -40% según la mayoría de las encuestas- crea un escenario lleno de suspenso, más aún si se tiene en cuenta lo ocurrido en las últimas elecciones presidenciales. En 2002, Le Pen se dio el gusto de dejar fuera de la segunda vuelta al socialista Lionel Jospin, aunque perdió en el ballottage ante Jacques Chirac, que recibió votos de hasta sus enemigos para impedir que fuera presidente el dirigente xenófobo. La campaña electoral concluye hoy a la medianoche.
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