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21 de agosto 2008 - 00:00

Conmoción en España por el desastre aéreo: 153 muertos

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El aeropuerto de Madrid presentaba ayer, tras el accidente del avión de Spanair, el aspecto de una zona de guerra, con cadáveres dispersos en un amplio radio y una incesante afluencia de ambulancias.
Madrid (EFE, AFP) - La tragedia golpeó ayer a España, que vivió la peor catástrofe aérea en 25 años y la segunda más grave de Europa de las dos últimas décadas. Un avión de Spanair se estrelló cuando despegaba del aeropuerto de Madrid con destino a Las Palmas de Gran Canaria; dejó 153 muertos, algunos de ellos niños, y 19 heridos muy graves. Familiares de las víctimas acusaron a la compañía de no haber tenido el avión en buen estado. «Que se sepa la verdad, que el avión estaba roto», gritaron.

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En la aeronave, un MD-82 con el número de vuelo JK5022 y que operaba con código compartido con la alemana Lufthansa (LH255), viajaban 172 personas: 162 pasajeros -dos de ellos bebés y 20 niños- y diez tripulantes. Los 20 heridos iniciales, entre ellos una colombiana, fueron distribuidos entre varios hospitales madrileños y uno de ellos murió posteriormente. Se temía anoche que la lista de muertos aumentara por la gravedad de algunos de los hospitalizados.

El accidente se produjo durante un segundo intento de despegue, poco antes de las 15 hora local, según confirmó la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez. Al cierre de esta edición se desconocían las causas del siniestro, aunque las cajas negras ya habían sido localizadas.

Los primeros indicios apuntan a que el motor izquierdo se habría incendiado. Según fuentes oficiales, una investigación ya está en marcha y un equipo estadounidense colaborará con la causa por tratarse de una aeronave de fabricación norteamericana. Cualquier hipótesis de atentado había quedado descartada.

El avión cayó, se partió en dos y se incendió cerca de la pista de la Terminal 4. Se produjo «una enorme bola de fuego y un gran humo negro», relató un testigo. «No queda nada que se parezca a un avión», dijo un agente de la Guardia Civil.

  • Angustia

    Con angustia y lágrimas en el rostro, los familiares de los pasajeros del avión se desplazaron hasta el aeropuerto de Madrid, donde se puso a su disposición una sala de asistencia psicológica. En el de Las Palmas se habilitó un espacio similar y por la noche, los familiares de Gran Canaria fueron trasladados en un avión de Spanair a la capital española.

    El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió sus vacaciones en Doñana, en el sur del país, y se desplazó a la terminal. « Lógicamente el gobierno está conmocionado y afectado, como lo están todos los ciudadanos españoles, con esta tragedia que hoy nos afecta», manifestó, y aseguró que el Gobierno «volcará todos sus esfuerzos» en apoyar a las familias de las víctimas.

    Durante horas se levantó una gran columna de humo que pudo verse a varios kilómetros a la redonda hasta que los bomberos lograron sofocar las llamas. «Es lo más parecido a un infierno que he visto, los cadáveres estaban hirviendo, nos quemamos al levantarlos», relató un policía.

    El juez encargado de la investigación judicial prohibió la difusión a los medios de las imágenes captadas por los servicios de emergencia debido a su dureza.

    Entre las víctimas hay dos ciudadanos suecos y posiblemente cuatro alemanes, según Lufthansa. Spanair hizo pública la lista de los ocupantes sin especificar los supervivientes ni las nacionalidades.

    En ese marco, el canciller Jorge Taiana se comunicó con su colega español, Miguel Angel Moratinos, para transmitirle «el profundo pesar del pueblo y el Gobierno argentino por el trágico accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Barajas».

  • Argentina

    El canciller se puso a disposición de Moratinos «en todo lo que el Gobierno y el pueblo español pudieran necesitar», señaló una nota difundida por el ministerio. El gobierno argentino informó por el momento: «Ni las fuentes oficiales del Reino de España ni el consulado argentino en Madrid reportaron víctimas de ciudadanos argentinos entre los fallecidos o heridos».

    Los cadáveres fueron trasladados al recinto ferial IFEMA, el mismo lugar que ejerció de sanatorio y centro de identificación de las víctimas de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 y adonde, ya por la noche, acudió Zapatero para acompañar a los familiares. Hoy lo harán los reyes Juan Carlos y Sofía, y los príncipes de Asturias. El dispositivo de emergencia puesto en marcha tras la tragedia fue similar al que tuvo lugar el 11-M. Policía, Guardia Civil, servicios sanitarios y bomberos desplazaron casi 500 profesionales al lugar del accidente. También, como en marzo de 2004, los ciudadanos acudieron en masa a donar sangre.

    Madrid y Canarias decretaron tres días de luto y hoy, los ciudadanos están convocados a guardar cinco minutos de silencio en la céntrica plaza de Cibeles, junto al Ayuntamiento (municipalidad) de Madrid.

    La Terminal 4 del aeropuertode Madrid-Barajas quedó cerrada temporalmente. En el aeropuerto madrileño, el más grande de España, y en otros del país se produjeron retrasos. La peor tragedia aérea en suelo español tuvo lugar en 1977 en el aeropuerto Los Rodeos, de Tenerife. Un avión de KLM y otro de Pan American chocaron frontalmente y causaron 585 muertos.
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