Consumó McCain su ruptura con Bush en política exterior
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En su papel de «ciudadano modelo» del mundo, añadió, Estados Unidos debe ser consciente de que cómo se comporte en casa afecta a cómo es percibido afuera. «No podemos torturar o tratar inhumanamente a sospechosos de terrorismo que hayamos capturado. Creo que deberíamos cerrar Guantánamo.»
Respecto de Latinoamérica, McCain aseguróque es «crecientemente vital para las fortunas de Estados Unidos» y que la relación con la región debe estar guiada por «el respeto mutuo, no por un impulso imperialista ni por demagogia antiestadounidense».
«El nuestro puede ser el primer hemisferio completamente democrático, donde el comercio sea libre a través de todas las fronteras, donde el imperio de la ley y el poder de los mercados libres conduzcan a la seguridad y la prosperidad para todos», agregó.
El senador, de 71 años, hizo especial hincapié en la necesidad de Washington de apoyar una Unión Europea «fuerte y confiada», y desarrollar una política energética común y, sobre todo, «crear un mercado común transatlántico» que una ambas economías «aún más».
En cuanto al G-8, insistió en que debería incluir a Brasil y la India, al tiempo que debería excluir a Rusia, a la que no se debe tolerar su «chantaje nuclear o ataques cibernéticos».
McCain también adelantó que propondría una reducción del armamento nuclear estadounidense, que actualmente asciende a aproximadamente medio millar de misiles, porque «llegó la hora de renovar el compromiso» del Tratado de No Proliferación Nuclear, que entró en vigor en 1970.
«No necesitamos todas las armas actualmente en nuestro arsenal. Estados Unidos debería liderar un esfuerzo global en desarme nuclear consistente con nuestros intereses vitales en la causa por la paz», afirmó, al tiempo que mencionó las amenazas de Irán y Corea del Norte.
Respecto del resto del mundo, McCain se comprometió a acabar con la malaria en Africa, pidió a China que sea más transparente sobre su poderío militar, rompió claramente con la política del pasado de apoyar a «autócratas» en Medio Oriente e insistió en «el desafío trascendental» que supone el terrorismo islamista. Para contrarrestarlo, según el senador, son fundamentales el éxito en Irak y Afganistán, pero también usar todos los elementos al alcance de Estados Unidos: « diplomacia, ayuda al desarrollo, entrenamiento de policías, expansión de oportunidades económicas y una amplia inteligencia».




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