27 de abril 2005 - 00:00

Crisis, ahora en Nicaragua

Managua (AFP) - La capital nicaragüense vivió ayer una tensa jornada, cuando miles de manifestantes se apostaron en las inmediaciones de la Casa de Gobierno, abuchearon y tiraron piedras al presidente Enrique Bolaños, quien aseguró que no piensa renunciar.

Estudiantes, pobladores de barriadas marginales y colectiveros se unieron en la marcha para reclamar una solución al problema de los combustibles, que derivó en un incremento en las tarifas de los autobuses.

Bolaños, acompañado por miembros de su gabinete, fue atacado cuando salió a recibir en las inmediaciones de la presidencia a miles de manifestantes que lo abuchearon, lanzaron piedras y dispararon al aire morteros artesanales, por lo que debió ser protegido por policías antimotines y agentes.

En el incidente, uno de los hijos de Bolaños, Enrique, resultó herido en la cabeza por una piedra e, inmediatamente, fue retirado del lugar, ensangrentado, en una ambulancia, según constataron periodistas.

En una posterior rueda de prensa, Bolaños aseguró que no piensarenunciar a su cargo, pese a un pedido que le hicieron el lunes 96 de los 152 alcaldes del país, liderados por el edil de Managua, Dionisio Marenco, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

«¿Cuándo me han visto colgando los guantes?, estuve aquí en toda la década del '80, durante la revolución sandinista, me calumniaron, me hicieron groserías y sigo hoy tan campante como el Johnnie Walker», declaró Bolaños durante una rueda de prensa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar