Coincidiendo con lo señalado en este diario respecto del debate sobre «derechos sexuales» en Cuba, también Silvio Rodríguez, juglar de la Revolución y niño mimado de Fidel Castro en los 70, cree que hay derechos más importantes que deben ser garantizados en su país. En concreto, el artista pidió el fin del apartheid turístico en la isla (los cubanos tienen vedada la entrada a los mejores hoteles y playas) y la abolición de las restricciones para salir. «Pongo como ejemplo el hecho de que se esté discutiendo la transexualidad y la posibilidad de darles derechos a los que no se sienten de un sexo», dijo, en referencia a un proyecto de ley que impulsa el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). «Esas son cosas superadas, hay otros problemas».
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Rodríguez no está solo. Su compañero y cofundador de la Nueva Trova Cubana, Pablo Milanés, hizo reflexiones parecidas en el transcurso de una gira por Sudamérica en enero. Dijo que el cambio en su país debería apuntar «hacia las nuevas libertades, sobre todo, económicas y también individuales».
Y eso no es todo. Así como antes Milanés reflejaba en sus canciones la mística de la Revolución, ahora comunica sus dudas y su frustración. En diciembre pasado, en un concierto en La Habana, sorprendió con estos versos: «Mi hermano Jacinto / que vive en La Habana / no sabe si su hija / que tuvo una nieta / que aún no ha conocido / sabrá que su madre / murió de repente. Las autoridades no lo dejan salir...». Y luego, reflexionó: «¿Ha valido la pena? / Pregunto, no sé / ¿Ha valido la pena? / Respondo, no sé». El público le respondió con ovaciones.
En realidad, no es la primera vez que el trovador cubano se expresa críticamente sobre la situación en su país. Ya en 2003 había señalado que «en Cuba hay errores que tenemos derecho a criticar (pero) cuando uno lo hace se siente solitario. Hay miedo y tensión y es absurdo, porque no se puede seguir siendo revolucionario y teniendo ideas estalinistas de presiones sobre el pensamiento y la libertad. A Fidel le critico la falta de libertad de expresión porque hay tantas cosas bonitas aseguradas por la revolución que, cuando ves que es capaz de encarcelar a un agente durante 20 años porque habló dos o tres mierdas, no lo concibes».
Y, para todos los que hoy tienen una mirada benévola e incluso cómplice hacia la guerrilla colombiana, vale recordar lo que, en esa misma oportunidad, encontrándose en Bogotá, dijo Pablo Milanés: «A veces yo he justificado las armas, pero si éstas no tienen justificación histórica hay que abandonarlas; Colombia no aguanta más».
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