Washington - Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Rusia, Vladimir Putin, iniciaron ayer conversaciones en la residencia de la familia Bush en Kennebunkport, en el estado de Maine (nordeste), destinadas a bajar tensiones bilaterales. La cumbre, que durará menos de 24 horas, se enfocará primordialmente en resolver diferencias en torno del escudo antimisiles que EE.UU. planea instalar en Europa y que generó el firme rechazo de Rusia. Antes de partir de Moscú, Putin intentó poner paños fríos a la relación y se mostró optimista al describir los vínculos con Bush como «amigables».
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«Deseo que el diálogo con la persona con la que he formado buenas, diría amistosas relaciones, se realice con ese espíritu», dijo Putin según la agencia «Interfax». «De otra forma no estaría yendo y no hubiera recibido la invitación», agregó. Al menos 1.500 personas se estaban manifestando ayer en el lugar contra el gobierno de Bush.
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