Un sacerdote católico admitió el jueves en un tribunal alemán haber abusado sexualmente 280 veces de tres jóvenes durante un periodo de ocho años, según medios germanos.
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El hombre de 46 años, llamado en los documentos judiciales Andreas L., admitió haber abusado de los menores desde 2004.
Una de las víctimas se estaba preparando para recibir la primera comunión. Los otros son dos hermanos con los cuales el sacerdote realizó un viaje al centro de Disneylandia de París.
"Lo peor es que se aprovechó de su confianza", dijo el fiscal de la ciudad de Braunschweig, Klaus Ziehe, al diario Sueddeutsche Zeitung.
Las acusaciones de abusos han golpeado a la Iglesia Católica alemana en los últimos años, obligándola a abrir sus archivos a investigadores independientes y permitiendo la búsqueda de casos de abusos desde 1945.
El sacerdote, que fue detenido el pasado verano boreal, se cubrió la cara con una carpeta en el tribunal, donde algunos de sus antiguos fieles acudieron como testigos.
Algunos menearon la cabeza o se taparon la boca conmocionados mientras se leían los cargos en voz alta, según comentó el periódico.
Estos casos pueden ser en parte responsables del alejamiento de los fieles de la Iglesia Católica en Alemania. Un estudio reveló que 180.000 católicos abandonaron la Iglesia en el 2010 en ese país, un 40 por ciento más que el año anterior, en medio de acusaciones de que los sacerdotes llevaban décadas abusando de niños.
El número de personas que abandonó la Iglesia en el país superó a los que dejaron la fe protestante en la Alemania de la posguerra, según el estudio de la revista Christ & Welt.
El Papa Benedicto XVI se reunió con las víctimas de abusos sexuales en una visita a su Alemania natal en septiembre y expresó su profundo pesar por los hechos. Berlín ha dispuesto 100 millones de euros (128 millones de dólares) en fondos para pagar el tratamiento de las víctimas.
La Iglesia Católica alemana se enfrenta actualmente a 600 demandas de indemnización.
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