El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las reuniones, que continuarán hasta el miércoles, permitirán que los ministros de Whitehall debatan abiertamente con Blair y Brown acerca de cual será la mejor opción para el país en materia de unirse a la moneda única europea.
Cada uno de los ministros del gabinete nacional debió leer durante este fin de semana un reporte de más de 2.000 páginas con información económica y financiera sobre el euro y que detalla además las implicancias que verá Gran Bretaña si abandona la libra esterlina.
Blair se reunirá hoy por su parte con el ex presidente de Francia, Valery Giscard d'Estaing, con quien discutirá diferencias sobre la nueva constitución europea, incluyendo temas de política exterior e impuestos arancelarios.
Por otra parte y mientras se llevan a cabo las reuniones sobre el euro, un grupo parlamentario británico anunció la creación de una campaña nacional para exigirle a Blair autorice la puesta en marcha de un referendo popular sobre el euro y la constitución de Europa.
El diputado laborista Frank Field, que participa de dicha campaña, declaró que la constitución europea que se está preparando "es simplemente horrible" y agregó que acabará con los poderes de soberanía de Gran Bretaña.
Sin embargo, el canciller británico Jack Straw afirmó que la carta magna será "un paso importante para la consolidación política y social de Europa".
Straw viajó esta mañana a Bruselas donde dará una conferencia sobre la importancia de Europa en el mundo.
Brown, por su parte, insistió el domingo en que los cinco factores económicos auto-establecidos para la economía británica determinarán la entrada de Gran Bretaña al euro y negó que factores ideológicos hagan decidir al país sobre el tema.
"Nadie ha descartado un referendo como acto dogmático en este parlamento", dijo el ministro escocés, y aseveró que "los factores económicos y no los dogmáticos serán los tests finales".
Además, enfatizó que el gobierno británico "se ha comprometido en principio desde 1997 a adoptar la moneda única europea".
Al debate también se sumó el secretario general del sindicato de transportistas TUC, John Monks, quien declaró que la población británica tiene derecho a saber en que basará el gobierno su decisión para una posible entrada a la eurozona.
"Queremos saber cuales serán las bases para estas decisiones y por ende tener la chance de aportar opiniones en un referendo", agregó.
El gobierno de Gran Bretaña deberá llegar a un veredicto final el 5 ó 6 de junio, tres días antes de anunciar en el parlamento si el país está listo para adoptar la moneda europea o no.
Dejá tu comentario