Debut con escándalo ayer de Berlusconi en la UE
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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se seca la transpiración, durante su polémica primera intervención en el Parlamento europeo, cuya presidencia asumió ayer. Berlusconi comparó a un eurodiputado alemán que lo había criticado anteriormente con un nazi, lo que derivó en un incidente diplomático entre Italia y Alemania.
Horas más tarde, la Farnesina, la Cancillería italiana, hizo lo propio con el representante en Roma del gobierno alemán, Klaus Neubert, para expresarle que los dichos de Schulz « constituyen una grave, inaceptable ofensa a la dignidad del presidente del Consejo Silvio Berlusconi y de las instituciones italianas y europeas».
«La réplica del presidente del Consejo a tales declaraciones no era ciertamente destinada a ofender al pueblo alemán o herir la sensibilidad», agregó el funcionario de la Cancillería. El embajador Fagiolo deploró las declaraciones del vicejefe del bloque de la socialdemocracia alemana en la Cámara baja.
Berlusconi, que también llamó a varios diputados « turistas de la democracia», se negó a retirar sus declaraciones ante el pedido del presidente del grupo socialista, Enrique Barón, y en conferencia de prensa, explicó que fue «una broma».
Cuando le preguntaron por la imagen catastrófica que tiene en la UE, se defendió alegando que es «exactamente lo contrario en Italia» y «mi recorrido y mi vida están ahí para demostrarlo».
Asimismo, estimó que las críticas expresadas por diputados y la prensa son una «ofensa al pueblo italiano cuando se dice que no respeta la democracia».



