Decenas de miles de chiíes exigen en Basora elecciones directas
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La postura del líder chií, que de ser atendida conduciría previsiblemente al triunfo electoral de representantes de su comunidad religiosa, es vista con recelo por el actual Consejo de Gobierno provisional, cuyo presidente de turno, el suní Adnan Pachachi, advirtió hoy de que "Irak se encuentra ante una encrucijada muy difícil".
"Si no se cumple el programa previsto para el traspaso de poder, la ocupación durará al menos dos años más", dijo Pachachi sin aludir de manera explícita a Sistani, cuya petición fue también desestimada por el propio Bremer, que recordó que la falta de infraestructuras impide aún la convocatoria de los comicios.
La posición de la coalición viene a complicarse todavía más por las primeras muestras de preocupación de otras comunidades ante la posibilidad de que las actitudes maximalistas de los chiíes -y también de los kurdos, mayoritarios en el norte de Irak-, desemboquen en el desplome del poder central, antes incluso de que se establezcan las estructuras e instituciones del nuevo Estado.
En paralelo a la manifestación de Basora, miles de árabes salieron hoy a las calles de Mosul para mostrar su rechazo al federalismo propugnado por los kurdos, que suponen aproximadamente la mitad de la población de la ciudad, capital de la región septentrional del país.
Y en Bagdad, cientos de militantes de la Unión Nacional de Irak (UNI) se manifestaron para pedir a Bremer que ponga fin a las ambiciones de las diferentes comunidades, que consideran amenazan la integridad territorial de una nación compuesta por un mosaico de grupos étnicos y religiosos; árabes, kurdos, turcomanos, cristianos, y musulmanes suníes y chiíes, entre otros.


