San Pablo (AFP) - El gobierno de izquierda del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva pidió ayer dejar de lado los resentimientos, al conmemorar los 40 años de un levantamiento militar que derrocó al presidente Joao Goulart en 1964 e instauró una dictadura militar de 21 años en Brasil.
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El ministro de Defensa, JoséViegas, afirmó en un artículo de opinión que «es necesario que dejemos de lado resentimientos y nos unamos, todos, en la construcción de un país más justo, en el cual el papel de las Fuerzas Armadas es, sin duda, de los más relevantes».
En su artículo publicado en el diario «Folha de Sao Paulo», Viegas dijo que es necesario «encontrar el punto de equilibrio entre, por un lado, la conveniencia para el país de no hacer sangrar heridas del pasado y, por el otro, la necesidad de mantener viva la memoria de los hechos que ninguno de nosotros, y aquí también hablo en nombre de las Fuerzas Armadas, desea que se repitan».
El ministro de Lula afirmó que «en la historia de nuestra vuelta a la democracia, una historia que tiene en la amnistía un marco importante, las FuerzasArmadas se revelaron prontas y maduras para una perfecta integración y para el pleno respeto de sus deberes constitucionales».
Una amnistía «amplia, general e irrestricta», que benefició a opositores y guerrilleros, por un lado, y a militares que cometieron delitos durante la represión, por otro, fue aprobada por el gobierno militar brasileño en 1979, seis años antes de la asunción en 1985 de un presidente civil de transición, José Sarney.
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