Denuncian que Irán busca tener en 2007 la bomba atómica
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Mohammad Mohadessine, uno de los principales líderes de la oposición al régimen iraní
en el exilio, hizo ayer en París una detallada presentación en la que afirmó que Teherán ha
acelerado su plan nuclear con fines bélicos.
También localizó en una zona de la capital iraní la presunta ubicación de la compañía estatal que gestiona secretamente este programa nuclear militar, conocida como TSA.
«El proyecto para construir centrifugadoras P1 y P2 fue lanzado hace unos dos años con el nombre de código 'Shams' y estaba supervisado por Mohammad Ganadi, uno de los mayoresexpertos del régimen en producción de combustible nuclear», señaló. Aseguró que Ganadi ha estado en contacto con los dos antiguos presidentes iraníes, así como con el actual, Mahmud Ahmadinejad.
La denuncia concuerda con ciertas informaciones objetivas. Por un lado, el jefe de la organización iraní de energía atómica (IEA), Gholamreza Aghazadeh, indicó que su entidad tratará de «crear, de aquí a fin de año, un conjunto de 3.000 centrifugadoras». Por el otro, expertos internacionales sostienen que una instalación con 1.500 centrifugadoras es suficiente para producir en un año más uranio enriquecido que el necesario para construir una bomba atómica.
El CNRI hizo estas nuevas revelaciones dos días después de que Teherán respondiese en un extenso documento a la comunidad internacional que no piensa suspender su programa de enriquecimiento de uranio, pero ofreció una «nueva fórmula» para resolver la crisis mediante el diálogo.
Mohadessine señaló que la teocracia iraní trata de «ganar tiempo para avanzar en su programa nuclear», completar «su cascada de centrifugadoras P1, producir un número adecuado de centrifugadoras P2 capaces de enriquecer uranio a escala industrial y poner a punto los sistemas de lanzamiento, detonación e ignición».
La existencia de esa fábrica, compuesta por tres hangares y situada en una carretera secundaria del nordeste de Teherán, y la creación de una sociedad secreta ubicada en el barrio Yussef Abad, de la que facilitó el nombre de tres directivos, son «una violación clara» del Tratado de No Proliferación firmado por Irán, destacó Mohadessine.
Paralelamente, el régimen lleva a cabo, además, la compra de materiales prohibidos en el mercado negro y ha acelerado el proyecto Arak para producir el plutonio necesario para la fabricación de la bomba atómica, según la CNRI.
Mientras, EE.UU. incrementó sus advertencias. «Irán tiene tiempo hasta el 31 de agosto para cumplir» con la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de julio, que le otorgó un mes para suspender todas sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Gonzalo Gallegos.
«Si Irán no la cumple, la resolución indica claramente que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptará las medidas adecuadas en virtud del artículo 41 del capítulo 7 (de la Carta de las Naciones Unidas), que permiten recurrir a sanciones», agregó el portavoz.
En tanto, Alemania se sumó ayer al disgusto de la Casa Blanca con la respuesta iraní al decir que la insistencia de Teherán en enriquecer uranio impide lograr una solución negociada.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo en una entrevista por televisión que «de todo lo que escucho, no podemos estar satisfechos con la respuesta.




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