La campaña para las elecciones regionales venezolanas se caracterizó por el discurso inflamado del chavismo y las fuertes polémicas. La elección, realizada ayer, no podía terminar de otra manera. Una afluencia a las urnas llamativamente alta para los parámetros locales hizo que las autoridades electorales ordenaran anoche que se siguiera votandoa pesar de haber concluido el horario inicialmente estipulado. Esto disparó las quejas unánimes de la oposición, que vio tras la decisión una movida para enviar a los militantes oficialistas a sufragar y, así, torcer el resultado. En una elección nacionalizada, cualquier tropiezo del chavismo en estados importantes será visto como una derrota. El bolivariano necesita salir fortalecido de la puja para insistir con la reelección indefinida, que se cayó con la Constitución que plebiscitó sin éxito hace un año.
Hugo Chávez, ayer al votar en las elecciones regionales venezolanas.
Instó a la oposición a reconocer los resultados,
pese a que él mismo había amenazado durante la campaña
con «sacar los tanques a la calle» si ganaban los «candidatos
de la oligarquía».
Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Las elecciones regionales venezolanas permanecían anoche envueltas en la polémica. El máximo órgano electoral anunció al cierre de esta edición que varias urnas continuarían abiertas debido a que en algunos centros aún había filas de ciudadanos dispuestos para votar, al tiempo que comenzaron a llover denuncias de «irregularidades» por parte de la oposición.
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Tras una campaña en la que se involucró intensamente Hugo Chávez, los resultados pueden alterar el mapa político del país y medir el grado de aprobación de la « revolución socialista» del Presidente. Unos 16,9 millones de personas estaban habilitadas para elegir a 22 gobernadores, el alcalde mayor de Caracas y centenares de intendentes y cargos locales. Las urnas abrieron a temprano a la mañana y cerraron formalmente 10 horas después. Pero las largas filas en los centros de votación tras el horario de clausura de los comicios obligaron al Consejo Nacional Electoral (CNE) a mantener abiertas varias mesas.
Inmediatamente después de la decisión del CNE, la oposición denunció que se trató de una maniobra para favorecer al oficialismo. «No permitiremos que se reviertan los resultados mediante artificios», adviritó Henry Ramos, de Acción Democrática (AD). En la misma línea, el dirigente de Primero Justicia, Julio Borges, aseveró que en caso de darse una prórroga «general», incluyendoa los centrosque no tengan filas de votantes en espera, se estaría cocinando «un fraude», pese a que la CNE circunscribió la postergación a las mesas con demoras. Por su lado, el líder opositor Manuel Rosales, gobernador saliente de Zulia y candidato a la alcaldía de Maracaibo, capital de ese estado, Maracaibo, hizo un llamamiento a que termine en paz el proceso electoral. Ningún «rodeo» de última hora podrá cambiar los «resultados» de una jornada que transcurrió «bien», aseveró. No obstante, el opositor afirmó tener información de que un «grupo de motorizados» querían perturbar el proceso de escrutinio en regiones que no especificó.
Según los medios locales, la afluencia de los electores fue masiva, augurando una participación histórica para este tipo de elecciones. En Venezuela está prohibido publicar sondeos a boca de urna, así como dar proyecciones de voto antes de que el Poder Electoral dé resultados. En ese sentido, el CNE comunicó que daría los resultados cuando sean «irreversibles», y advirtió que ningún otro ente los tendrá antes que el máximo órgano electoral. Con los analistas pronosticando que el oficialismo retendría la mayoría de los 22 estados, la elección asomaba favorable a la oposición en un puñado de distritos con una alta carga simbólica, como el bastión opositor del Zulia, que en el occidente de la nación alberga gran parte de la enorme producción de crudo del país.
Una victoria rotunda de Chávez, ya sea conquistando Zulia o logrando que sus candidatos se impongan en estados en manos de disidentes del oficialismo,le daría fuerza para volver a la carga con una reforma constitucional que incluía la reelección indefinida. No obstante, la oposición controlaba antes de los comicios dos estados sobre 24 y un resultado favorable sería interpretado como una gran una victoria política,
Tras votar en una barriada pobre de Caracas, Chávez mandó un mensaje de calma y pidió paciencia para esperar los resultados. «Estoy esperanzado en que todos sabremos estar a la altura del clima que se respira. Al final de la jornada que nadie entre en desespero, no puede entrar nadie en desespero», resaltó.
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