Moscú (AFP, EFE, Reuters, ANSA, DPA) - Rusia llevó ayer al punto de máxima tensión la peor crisis en su relación con Occidente desde el fin de la Guerra Fría, al reconocer formalmente a las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur como Estados independientes.
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En una intervención por televisión, el jefe del Kremlin, Dimitri Medvedev, anunció que ya había firmado los decretos e instó a otros países a seguir su ejemplo. Asimismo, el presidente ordenó a su canciller establecer « relaciones diplomáticas» con los representantes de ambas regiones, a las que les garantizó asistencia militar, según dijo en una entrevista con la emisora estadounidense CNN.
El presidente justificó su decisión alegando que Osetia del Sur y Abjasia deben ser protegidos de posibles agresiones por parte de Georgia. «Es la única posibilidad de proteger allí la vida de las personas», dijo Medvedev. « Hicimos este reconocimiento, así como otros Estados reconocieron a Kosovo», manifestó con ironía, en referencia al territorio de población musulmana escindido de Serbia contra su voluntad, pero con apoyo de Occidente.
Respuesta
«No tenemos miedo de nada, ni siquiera de una nueva Guerra Fría, pero tampoco la queremos. En esta situación, todo depende de la posición de nuestros socios», añadió. De todas formas, Medvedev no descartó dar una respuesta militar al escudo antimisiles que EE.UU. prevé instalar en Polonia y República Checa.
El mandatario adoptó su decisión durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, integrado por los máximos líderes políticos y militares del país, en su residencia de verano en Sochi, junto al Mar Negro. El primer ministro Vladimir Putin --verdadero poder detrás del tronoestuvo presente durante el encuentro.
Medvedev, quien para justificar la medida aludió al Derecho Internacional, acusó de genocida al presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, por el ataque a Osetia del Sur que llevó a Rusia a intervenir militarmente. «El 8 de agosto en Tiflis tomaron su opción. Saakashvili eligió el genocidio para cumplir sus tareas políticas», afirmó.
Inmediatamente, Saakashvili instó a Occidente a contribuir al más rápido ingreso de su país en la OTAN y calificó la postura de Rusia de «absolutamente ilegal».
Las reacciones de los países occidentales a esta medida fueron las más duras desdeque se desató el conflicto.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, calificó de «deplorable» el reconocimiento de independencia y dijo que esa decisión «coloca a Rusia en contradicción con una resolución del Consejo de Seguridad, del que es parte».
Tensiones
Poco después, George W. Bush lanzó un comunicado desde su rancho de Texas en el que dijo que Moscú estaba intensificando las tensiones y complicando las negociaciones. «La acción de Rusia sólo exacerba las tensiones y complica las negociaciones diplomáticas», agregó.
«Esta decisión es inconsistente con numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU por las que Rusia votó a favor en el pasado, y es también inconsistente con el acuerdo de cese del fuego de seis puntos con mediación francesa que el presidente (Dimitri) Medvedev firmó», dijo Bush. «Es una decisión irresponsable», concluyó.
De la misma forma, la Presidencia pro tempore de Francia en la Unión Europea (UE) también «condenó firmemente» el paso, asegurando que vulnera «los principios de independencia, soberanía e integridad territorial de Georgia». «La Presidencia pide una solución política a los conflictos en Georgia, y examinará desde ese punto de vista las consecuencias de la decisión de Rusia», concluyó el comunicado franco-europeo.
Medvedev respondió a estas reacciones asegurando que si los europeos «quieren la degradación de las relaciones, la lograrán, por supuesto», pero «si quieren salvaguardar las relaciones estratégicas, algo que interesa a su vez a Rusia y Europa, todo irá bien».
En el terreno, al conocer el anuncio de Medvedev, ciudadanos de Abjasia dispararon al aire en señal de festejo y descorcharon botellas de champán en las calles. «Estamos felices. Todos tenemos lágrimas en los ojos y estamos orgullosos de nuestro pueblo». También en la capital Osetia del Sur se vieron escenas de alegría. Asimismo, el líder oseta Eduard Kokoity instó al Kremlin al establecimiento de una base militar rusa en su territorio.
La actual crisis estalló después de que las fuerzas rusas entraran en Georgia el 8 de agosto para frustrar el intento georgiano de retomar Osetia del Sur. Finalmente, se logró un alto al fuego, pero EE.UU. y otras potencias occidentales acusaron a Rusia de romper el acuerdo al mantener tanques y tropas en Georgia.
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